Sufriendo, Argentina y clasificó a cuartos
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Argentina había sacado de la galera el triunfo parcial de 3-1 al finalizar la primera etapa, luego de haber sido dominada durante largos pasajes, mientras languidecían Riquelme y Juan Brujita Verón en el medio campo.
Colombia salía del pozo en que había quedado enterrada con el 5-0 que le asestó Paraguay, merced a un formidable esfuerzo de conjunto, con una marcación implacable en bloque, asociados en el sacrificio John Viáfara, Jorge Banguero, Luis Amaranto Perea e Iván Córdoba.
Unos metros más adelante, dos camisetas amarillas, la 6 de Fabián Vargas, y la 8 de David Ferreira, aparecían a diestra y siniestra con destellos de calidad y coraje, pases profundos y veloces combinaciones, que los convertían en figuras de la cancha.
Pero Hugo Rodallega estaba con la pólvora mojada y a Edixon Perea se le acabaron los proyectiles después de conectar a la carrera y en retroceso un toque profundo de Ferreira que había hecho despertar una ilusión en millares de aficionados cafeteros que gritaban a voz en cuello en las tribunas.
La astucia y las artimañas de algunos experimentados argentinos como Verón comenzaron a provocar un giro en el desarrollo, con caídas teatrales frente a infracciones no tan fuertes que engañaron al árbitro Carlos Simón, que frenó a los cafeteros con tarjetas amarillas.
Messi no exageró el choque contra Rodallega en la jugada del penal, pero Simón, para sancionarlo, estuvo tal vez influido por un clima de nervios y pierna fuerte que elevaba aún más la temperatura de 35 grados Celsius en la noche marabina.
El penal fue un regalo del cielo, como lo fue también el centro de Javier Zanetti que la exquisitez técnica de Riquelme mandó al fondo del arco con un cabezazo de lujo.
Pero el tiro libre que el volante metió junto a un poste con la precisión de los grandes cracks demostraba que otra vez Argentina se imponía con la fuerza de sus individualidades, como cuando le ganó a Estados Unidos 4-1 con súbitas iluminaciones, incluso con hombres de un banco de suplentes Clase A.
El encuentro parecía liquidado, mientras pasaban los minutos provocando bostezos pero el segundo gol colombiano hizo reencender las pasiones.



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