Clubes chicos se levantan en contra de la Superliga

Deportes

Pretenden modificar su estructura o retornar bajo la órbita de la AFA. El presidente de Lanús, Nicolás Russo y su colega de Argentinos Juniors, Cristian Malaspina, alzaron su voz y pidieron la inclusión de una figura por encima del titular del ente, Mariano Elizondo.

La política está arraigada en cualquier ámbito de la vida y el fútbol no es la excepción. Cuando la pelota rueda, muchos gobernantes sacan provecho. Por eso, cuando cambia de mano, en el poder, suelen producirse movimientos sísmicos en su estructura. Y ahora a la que apuntan es a la Superliga, que muchos dicen que los clubes quieren terminar con ella, especialmente los más chicos, que se ven perjudicados en el reparto de dinero.

El gobierno macrista, con el presidente Mauricio Macri, y su ejército de amigos empresarios tuvieron entre ceja y ceja al fútbol, como si fuera uno de los botines preciados para un pirata. El objetivo del extitular del Ejecutivo nacional siempre fue la privatización de los clubes del fútbol y, para eso, propuso desde un principio la creación de la Superliga.

Creó el “Grupo de los 7” sumando las voluntades de Boca, River, Racing, San Lorenzo, Vélez, Huracán y Estudiantes. La pulseada que siempre mantuvo Macri fue con el gremialista y presidente de Independiente, Hugo Moyano, para evitar que el camionero se quede con la AFA y, desde el sillón que ocupó el eterno Julio Grondona. sea quien licite los derechos de televisación.

En un principio, los clubes grandes se vieron atraídos por la repartija del dinero pero, al desentrañar que el oscuro pensamiento de Macri era la instauración de las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas), comenzaron a ver con recelo el proyecto. Ahora, con la salida de Macri del gobierno y del macrismo del mundo Boca -que iba a ser comandado por Christian Gribaudo, pero perdió recientemente las elecciones con Jorge Amor Ameal- la Superliga tiene como principal sostén al vice de AFA, Daniel Angelici,

Sin embargo, el extitular xeneize –que fuera operador judicial del exmandatario y que no pudo continuar en su club debido a que cumplió dos mandatos consecutivos- parece haber entrado en desgracia. En los pasillos de la casa mayor del futbol argentino circula la versión que Angelici no podrá soportar la presión ya sin tener el respaldo del gobierno, por lo que piensan que en febrero podría renunciar a la vicepresidencia de AFA.

La versión se fundamenta en que hace unos días acaba de comprar el club Elche de la liga de España, junto al empresario Christian Bragarnik, quien creció como manager del fútbol mexicano y que representa a quince técnicos y cien jugadores, aproximadamente, y su futuro estaría lejos de Buenos Aires, aunque teniendo en cuenta que la mayoría de sus negocios están todos en el país es complejo que eso suceda.

Por lo pronto, los clubes considerados chicos ya comenzaron a alzar su voz. Cristian Malaspina y Nicolás Russo, los presidentes de Argentinos Juniors y Lanús, líder y escolta de la tabla de posiciones, pidieron la inclusión de una figura por encima del presidente de Superliga, Mariano Elizondo, y la renegociación del contrato de cesión de derechos televisivos. Incluso, Russo reconoció que si no se pueden solucionar estos problemas, una opción es retornar bajo la órbita de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), para evitar que continúe el “doble comando”.

“El fútbol argentino sufre algo que no es bueno, que es el doble comando, desdoblar AFA con Superliga se buscó para generar más ingresos, un fútbol argentino más transparente, más tranquilo, más ordenado, algunas cosas ocurrieron y muchas no. Hoy el fútbol argentino tiene un problema gravísimo, porque por ejemplo, nosotros hoy cobramos 1.700.000 dólares por año. El Leganés de España cobra 49.000.000 de euros por año, cómo podés competir o mantener un club de Primera División”, explicó Russo, en declaraciones a radio La Red.

En ese sentido, Malaspina reveló que los clubes “medianos” se están “alineando” para unirse en el reclamo, pero que no ve “mucho compromiso de los cinco grandes”, que son los que arrastran.

Russo, incluso, fue más allá y abogó por un cambio en la presidencia de Mariano Elizondo: “En Superliga tenemos que tener una conducción política, Elizondo no trabaja mal, sería un muy buen gerente de la Superliga, pero necesitamos tener un presidente que sea político, presidente de un club o un ex presidente”.

“Hoy por hoy, para nosotros el tema de contrato de televisión quedó desactualizado, se ha desfasado, se debe plantear un contrato totalmente nuevo. Mi opinión es que tiene que ir a todos los abonados de cable, no es negocio para nadie, cómo hacemos para seguir los cuatro años que vienen? Si no hay una solución, tenemos que darle un corte a este tema”, agregó.

Por último, Russo cerró: “Si no nos sentimos representados, la opinión de Lanús es que busquemos un presidente de un club o volver a la AFA. Tapia no se puede meter, lo hablamos en privado, pero le corresponde las Selecciones argentinas. Si no tomamos las decisiones a tiempo, las cosas se van a poner mucho más difíciles, ya hicimos todos los ajustes que podíamos hacer”.

Consultado días atrás por Ambito, Mariano Elizondo había descartado esta posibilidad: “ No sé de dónde salió esa versión de que la Superliga se puede disolver. Ahora los clubes más chicos cobran más que cuando estaban bajo la órbita de la AFA. Hace menos de diez días se realizó la última reunión del año y en febrero nos volveremos a juntar. Además hay contratos firmados con los clubes de cómo se disputarán los campeontados hasta 2022”, señaló el titular de la Superliga.

Por lo pronto, en los pasillos de la AFA circula la versión que la Superliga se terminará de jugar al igual que la Copa Superliga, que establecerá quienes serán los equipos que perderán la categoría por promedio, pero la idea de muchos clubes es modificar o, directamente, desarmar su estructura y que el poder vuelva a manos de la AFA.

A partir de ahí, la intención sería que los torneos se desarrollen de marzo a diciembre, para coordinarlo con los restantes torneos continentales.

El esquema de la AFA en la era Macri estuvo gestado a la sombra del poder: en su momento Moyano aceptó dejar el papel de líder sindical opositor para estar en la casa de la calle Viamonte, pero Macri no le otorgó el cargo máximo y se lo entregó a “Chiqui” Tapia, que en ese entonces mantenía buenas relaciones con su ahora exsuegro. Además, en el medio de ellos se encontraba Angelici, quien era el que movía los hilos de la Superliga siguiendo las indicaciones que le bajaban desde la Casa Rosada.

Si bien la AFA podría recuperar parcial o totalmente el poder del fútbol, el que quedaría limitado en su poder sería el presidente Chiqui Tapia (su mandato vence en 2021), quien -sin Angelici en el medio o con un Angelici sin poder- debería enfrentarse a las “garras” de Moyano, que tiene excelente relación con el presidente Alberto Fernández, quien a su vez, es amigo del antecesor de Tapia, Luis Segura, expresidente de Argentinos Juniors, del cual es hincha el actual mandatario argentino.

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