El lunes dijimos en una nota de Contratapa que las masas del fútbol se sienten frustradas porque alguien que fracasa, como Marcelo Bielsa, técnico de la Selección de fútbol en el último Mundial, no había pagado el fracaso con su alejamiento. No le gusta a la gente que pretenda reivindicarse desde el mismo poder sin bajar al llano para su recuperación. Que eso fue un error de Julio Grondona y que la bronca de las tribunas con Bielsa se traslada a los jugadores.
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Pero lectores nos han señalado que este caso es distinto. La crítica no se deriva de la molestia con Bielsa sino de una publicidad filmada para Pepsi. Era aquella donde Juan Sebastián Verón, muy fanfarrón, aparecía «matando» entre las mujeres, haciendo alarde de riqueza y mostrándole su superioridad al modesto «pibito» Saviola. No se perdona al ídolo deportivo soberbio y, cuando tropieza, se lo destroza. Desde José María Gatica se sabe eso. La publicidad fue pésima. Los lectores que nos lo recordaron tienen razón.
Fernando Niembro se pregunta en todo programa: ¿si asaltan un banco debe suspenderse la actividad bancaria mientras se investiga a la policía de custodia? ¿Qué tiene que ver el fútbol como tal con un grupo de inadaptados que provocaron un escándalo en el partido entre Boca y Chacarita Juniors? La suspensión que dispuso el juez Mariano Berges le parece exagerada a Niembro y, en realidad, a todos. Tengamos en cuenta que un sorteo puso en contacto a un juez como Berges y al hoy funcionario y ex referí Javier Castrilli.
Tienen algo en común: les gusta lo espectacular, salir en los medios. Son proclives a gestos grandilocuentes que si provocan irritación general, mejor.
Lo ocurrido en la cancha de Boca fue uno de tantos incidentes en las tribunas de fútbol y están lejos de ser de los más graves. Esta suspensión del fútbol que afecta a la población no tiene sentido.
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