Federer cautivó a la Argentina con su magia dentro de la cancha y su carisma fuera de ella

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El suizo vivió días de mucho trajín y casi nulo descanso, pero jamás se lo notó molesto y siempre estuvo predispuesto a regalarle al público lo que ellos exigían. Crónica de la segunda visita del mejor tenista de la historia a nuestro país.

Fueron dos días agitados para Roger Federer, pero su calidez y humanidad así no lo demostraron. Es que el suizo de 38 años, es una figura mundial y se comporta como tal: cálido con su público, les da lo que ellos quieren tanto adentro como afuera de la cancha.

Federer llegó el lunes al país y ese mismo día brindó una conferencia de prensa y tuvo una cena con los afortunados fanáticos que pudieron pagar los $ 90.000 que costaba el cubierto. Allí, pasó por las 36 mesas que decoraban el salón y saludó uno por uno a los comensales. Pero antes de hablar con la prensa, el tenista N°3 del mundo salió del hotel donde se hospedaba en Puerto Madero para saludar y firmar a un puñado de personas que se habían acercado a verlo. Amablemente, y bajo un calor que rajaba la tierra, el suizo firmó autógrafos y se fotografió con los allí presentes.

El martes viajo a Chile para hacer su exhibición junto a Alexander Zverev, dato no menor ya que fue el primer evento deportivo desde el levantamiento popular en contra del gobierno de Sebastián Piñera, y el miércoles retornó al país para su partido, también junto al alemán, en el estadio Mary Terán de Weiss de Parque Roca, luego de una clínica que dio por la mañana en ese mismo escenario.

El calor porteño continuaba igual de intenso que el lunes anterior, y la calidez de Federer también. Sabiéndose el hombre del momento, el suizo tomó el mando de la situación e hizo delirar a las 15.500 personas que colmaron las tribunas. Zverev tampoco se quedó atrás.

El reloj marcaba las 18.30 y los últimos rayos de sol que ingresaban por el techo corredizo del hermoso estadio iluminaban la cancha cuando el alemán de 22 años fue presentado y el público estalló. Lo que parecía inigualable, se superó pocos segundos después, cuando el locutor dijo el nombre del tenista que más títulos de Grand Slam ganó en la historia. Imponente, emotivo y ensordecedor: así fue el recibimiento del público a Roger Federer.

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Así recibió el público argentino a Roger Federer.

Lejos de amilanarse, el suizo puso las palmas de sus manos sobre las orejas y pidió que el “olé, olé, olé, Roger, Roger” que retumbaba en el Mary Terán de Weiss continuara. Acto seguido, el que ingresó fue Juan Martín Del Potro, también ovacionado de pie, y quien no pudiera ser parte de la exhibición por una lesión en su rodilla. El tandilense saludó a los tenistas, les dio la bienvenida y se hizo cargo del sorteo. Luego se retiró y miró el partido desde las tribunas.

El desarrollo del juego es una mera estadística que contará el triunfo de “Sasha” Zverev por 7-6 (3) y 7-6 (2), pero lo realmente bueno fue ver jugara a ambos, por momentos, realmente en serio y la conexión, también de los dos tenistas, con el público. Federer mostró su repertorio exquisito de puro tenis. Deslumbró con todas sus variantes y regaló esas derechas precisas y su revés perfecto. Por su parte, el N° 7 del mundo no se quedó atrás y entre los dos regalaron momentos de altísimo nivel.

Pero al margen de lo netamente deportivo, ambos se relacionaron con el público, que no paró en ningún momento de gritarles cosas. Mientras Zverev agradeció el “te amo” de una fan y ofreció su raqueta a quien le gritó (a Federer) “¿querés que te ayude?”, al suizo le bastaba con un simple movimiento de mano para que el estadio “se viniera abajo” con los gritos y saltos de la gente.

Pero Federer sabe que el público le pide más, y el pico de emoción fue cuando un fanático le pidió una foto y el suizo decidió parar el partido para regalarle varias poses. Fingía estar sacando, pegándole de derecha, una volea, todo mientras el público lanzaba una estruendosa carcajada. Además, luego del primer set, Zverev fue al baño y Federer, para hacer tiempo, bailó al ritmo de Queen y luego se puso a pelotear con dos alcanzapelotas.

Roger Federer poses

El momento más gracioso de la tarde fue cuando Roger Federer posó para un espectador que le pidió una foto.

Así, entre puntos bien jugados y bromas con el público, los dos tenistas que integran el Top Ten divirtieron a todos los presentes, entre los que se encontraban muchos famosos como los exfutbolistas Juan Román Riquelme (quien le regaló una camiseta antes del partido), Hernán Crespo y Gabriel Batistuta quien fue ovacionado cuando lo mostraron en las dos pantallas que tenía el estadio y el punto que se disputaba del segundo set debió frenarse debido al griterío. Además se lo vio al excapitán de Los Pumas Agustín Creevy y en la ceremonia de premiación apareció Diego Maradona, ambos jugadores habían reclamado su presencia, con un mensaje grabado para Federer.

El sol ya no iluminaba la cancha a través del techo corredizo, pero las estrellas brillaron y encandilaron a todos allí adentro en lo que fue otra jornada mágica de Federer en el país. De esta manera, el suizo cerró su segunda visita a la Argentina a puro éxito: con un estadio repleto que lo ovacionó de principio a fin, con un asado de bienvenida que elogió el propio suizo y con el cariño de siempre de toda esta ciudad que no se cansa de recibirlo.

Los próximos destinos del mejor tenista de la historia en esta gira sudamericana serán Bogotá, Ciudad de México y Quito en apenas una semana, un ritmo incesante, propio de una estrella mundial como lo es Roger Federer.

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