3 de abril 2006 - 00:00

Un clásico aburrimiento

El clásico se vivió más en la tribuna que en el campo de juego. Con un marco muy colorido y con el «Gigante de Arroyito» colmado, Rosario Central y Newell's aburrieron en un partido ordinario y con muy pocas situaciones de gol.

El «miedo a perder» prevaleció ante el deseo de ganar y por eso se jugó en la mitad de la cancha, lo más lejos posible de los arcos.

Rosario Central quiso hacer valer su condición de local y manejar la pelota a través de la habilidad de Hernán Encina y la movilidad de Pablo Vitti y Marcos Ruben que bajaban hasta la mitad de la cancha para juntarse y tocar. De esta manera tenían la pelota, pero les costaba llegar al área rival.

Newell's, por su parte, intentó juntar a Belluschi y Ortega, pero el mediocampista tuvo una floja actuación y fue anulado por la marca pegajosa de Leonardo Borzani y Ortega no encontró nunca su posición en la cancha.

De esta manera lo que pudo verse fue muy poco. Por el lado de Newell's un remate desde lejos de Belluschi que no inquietó al juvenil Cristian Alvarez y un tiro libre de Ortega de 30 metros que pasó muy cerca del travesaño.

La jugada más peligrosa que tuvo a su favor Rosario Central fue un fortuito rebote en Di María, tras un rechazo de Spolli que hizo exigir al paraguayo Justo Villar.

El empate castigó la falta de audacia de los dos, aunque dejó conformes a Leonardo Astrada y Nery Pumpido que con sus planteos demostraron que les interesaba más no perder el clásico que ganar. El verdadero clásico se vivió en las tribunas con el colorido y aliento de las dos parcialidades a pesar de lo poco que le entregaban los protagonistas. Un clásico que ya mañana se va a olvidar, como si no se hubiera jugado.

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