29 de julio 2005 - 00:00

Un club exclusivo ocupa la Casa Casuarina de Versace

Un club exclusivo ocupa la Casa Casuarina de Versace
Escribe Martín Garrido
Colin Farrell celebró su cumpleaños N° 29 en Casa Casuarina, el palacio italiano de Gianni Versace. Y hay que saber que el actor irlandés, citado como uno de los fugaces amores de Britney Spears, está filmando la nueva versión de «Miami Vice» que se estrenará el año que viene en los cines. Interpreta el personaje que corporizó Don Johnson en la famosa serie durante cinco temporadas (1984-1989). De la pantalla chica a la grande porque con un éxito nada se pierde, todo se transforma. La mansión de Gianni Versace (1946-1997) es un nuevo club al que sólo se puede acceder por invitación. La inscripción sale 40 mil dólares por una única vez, con un gasto anual de expensas de 3.600, y luego un precio de 1.200 a 5.000 por noche, que depende de la habitación elegida entre los doce dormitorios. La más cara es la que usó con frecuencia Madonna en otros tiempos. Para dar una fiesta no hace falta ser socio, sino pagar 10 mil dólares, sin incluir comidas y bebidas, y permite reunir a 350 personas (más detalles de precios y condiciones en Internet www.casaca-suarina.com).
El asesinato de
Versace hace justo ocho años produjo un gran shock y un miedo contagioso en la farándula. En ese momento, Sylvester Stallone decidió mudarse. Había comprado su casa en 1993 al precio récord de entonces: 8 millones de dólares. Y la vendió al doble, 16 millones. Su vecina Madonna lo imitó también y ganó mucho. De los 4 millones y medio que había pagado saltó a los 7 y medio. El compañero de Gianni durante 12 años, el italiano Antonio D'Amico, recibió por testamento el derecho de vivir en cualquiera de las residencias que tenía el modisto. No se quedó en Miami, sino que se fue a la finca de Mostrasio en el Lago de Como. Ya había comenzado a diseñar la línea deportiva de Versace y se instaló en Milán donde lanzó su propia marca. Se alejó de la familia, fue invirtiendo en su negocio los 30 mil dólares mensuales que recibe como herencia y tuvo un gran respaldo de Elton John, un amigo en común.
Durante muchos meses nadie habitó la casa y sus ventanas se mantenían cerradas. Sólo había un cordón de seguridad para poner un límite a la incesante caravana de curiosos que fotografiaban el frente del 1116 de Ocean Drive.
Donatella y Santo, sus hermanos, se hicieron cargo de la empresa y no querían saber nada que les trajera terribles recuerdos. Vendieron la mansión a Peter Loftin, un empresario de telecomunicaciones de Carolina del Norte, en 23 millones.
South Miami recuperó aceleradamente su vida divertida y segura durante el día y la noche. Los precios no hicieron otra cosa que elevarse en un boom que continúa. Y el nuevo dueño, luego de usarla un tiempo como residencia de invierno, pensó primero en convertirla en hotel y luego en el club que recién se abre. En el ínterin, la familia vendió en Sotheby's de Nueva York las obras de arte que había reunido de Gianni por varios millones. Pero quedó mucho de lo que él había creado cuando la compró en 1992 en 3 millones de dólares y gastó otros 6 millones en ponerla a su gusto. Se mantiene su juego de colores y texturas en las paredes, cubiertas de telas exquisitas, mosaicos italianos, y su imagen emblemática que es la piscina cubierta por 10 mil azulejos con la imagen de la Medusa. Fueron la base de los diseños que usó para la Versace Home Collection.

Alla lejos y
hace tiempo

La casa en sí misma es nota. En 1930, sólo había frente al mar una sucesión de bungalows cuando Alden Freeman, millonario vinculado a Standard Oil, levantó una réplica con su aire mediterráneo de la residencia de Diego Colón, hijo del almirante, en Santo Domingo en 1512 considerada la más antigua de esta parte del continente. Luego la compró otro señor que le dio su propio apellido, convirtiéndola en Amsterdan Palace.
Versace viajaba a Cuba en 1992 cuando se detuvo en Miami para ver a su hermana Donatella que estaba produciendo fotografías para la campaña publicitaria. Paseando con ella por Ocean Drive vio la casa y decidió comprarla inmediatamente. Se enamoró de South Beach porque le recordaba sus raíces en el sur de Italia donde la gente joven iba a la playa, con la música a todo volumen, y disfrutando de la vida. Tomando algo en el bar del Newscafe, cerca de ahí y donde estuvo comprando revistas la mañana que lo mataron.
El impacto tropical se reflejó en sus diseños y también en su relación con
«Miami Vice» (aquí se llamo por pudor «División Miami»). Los colores pastel del vestuario que diseñó para Crockett y Tubbs se pusieron de moda en el mundo al compás del éxito de la serie. Y la vida siguió su propio curso. El detective James Sonny Crocket cambió de actor en la película. Don Johnson, que se casó y divorció dos veces de Melanie Griffith (hoy con Antonio Banderas) ya tiene casi el doble de edad que su reemplazante Colin Farrell. También su compañero se transformó en Jamie Foxx que es actor y cantante y viene de interpretar a Ray Charles en el cine.
La crónica policial que rodeaba a
Casa Casuarina, nombre que Versace tomó de un cuento de Somerset Maugham, se disipó. Ahora es una fuente permanente de notas con celebridades. Algunos habitúes de otrora no están, como Madonna o Elton John, pero ahora son socios, entre otros, el director Oliver Stone, Jon Bon Jovi o el boxeador inglés Lenox Lewis, ex campeón mundial pesado. Y las fiestas, con asistentes como la cantante Star Jones o el astro de la NBA Shaquille O'Neal alimentan las páginas ilustradas de Ocean Drive, algo así como el house-organ de South Beach.

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