31 de enero 2010 - 13:37

Una definición para el infarto

La definición del Abierto de Australia, en la que Roger Federer se quedó con su 16° título de Grand Slam, fue realmente electrizante y digna de dos grandes del tenis mundial como lo son el suizo y su rival de turno, el escocés Andy Murray.

Pese a que el número 1 del mundo dominó con comodidad los dos primeros sets, parecía que el británico, con golpes muy precisos, iba a llevarse el tercero y extender la definición.

Sin embargo, el helvético desplegó su mejor tenis para igualar el duelo que finalmente llegó al tie break.

Federer y Murray intercambiaron disparos que llenaron de tensión el aire en el estadio Rod Laver.

El partido llegó entonces al final con un 13-11 a favor del suizo, que levantó así su cuarto título en Melbourne Park.

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