5 de mayo 2003 - 00:00

Vélez fue mucho más dinámico

Vélez sorprendió a Boca con su dinámica y terminó marcando una gran diferencia (en el marcador y en lo futbolístico). La clave fue la velocidad y la concentración de los jugadores de Vélez y la falta de fútbol creativo e imaginación del medio campo de Boca.

En el manual de los lugares comunes dirán: «El alumno superó al maestro». En lo táctico, esto fue real. Simplemente porque el planteo de Ischia fue superior al de Bianchi. Con jugadores juveniles, bien apuntalados por la experiencia de Fabricio Fuentes, el mejor jugador de la cancha, achicó los espacios de medio campo hacia atrás y salió en ataque con mucha rapidez y prestancia. Sena por derecha y Centurión por izquierda abrieron la cancha encontrado por los costa-dos los espacios que su rival no conseguía.

Boca fue la antítesis. Muy lento en su medio campo, jugó al ritmo de Cagna y Cascini. Se mostraron inconsistentes Barros Schelotto y Delgado (nunca pudieron superar a sus marcadores) y Tevez volvió a demostrar que no es un típico centrodelantero de área y que le molesta jugar con una marca pegajosa.

Una de las virtudes del planteo de Ischia fue saber aprovechar las falencias del rival. A Abbondanzieri siempre lo buscaron con centros cruzados, en los que el arquero duda, y por esa vía le hicieron los dos goles.

Boca extrañó mucho a Ibarra, pero fundamentalmente a Ezequiel González, porque Donnet nunca jugó de enlace sino que se unió al circuito de toque corto y previsible que proponían Cagna y Cascini. Vale decir que las pocas jugadas de peligro que creó Boca fueron «con pelota parada» y para lucimiento de un firme Sessa, siempre proclive a hacer más espectaculares sus atajadas para el aplauso de sus simpatizantes, aunque habrá que apuntar que nunca falló.

Boca desperdició una oportunidad de oro para quedarse con la punta del campeonato, porque el empate de River (que sabía por horario de antemano) le brindaba esa posibilidad. En cambio, Vélez se jugó a todo o nada y se «volvió a prender» en la pelea por el título. Si bien tiene un equipo de juveniles al que le falta la regularidad que da la experiencia, demostró que es capaz de jugarle de igual a igual a cualquier equipo y superarlo con ese fútbol dinámico, de buen mane-jo y agresivo.

A ello habrá que agregarle defensores muy firmes para el juego aéreo, mediocampistas de gran vocación de marca -que además saben irse al ataque-y delanteros goleadores. Ganarle a River, Racing y Boca es una credencial de presentación más que suficiente para aspirar al título, aunque no es cuestión de dilapidarla perdiendo contra rivales que -a priori-parecen inferiores.

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