El seguro retorno a la titularidad de Gabriel Loeschbor es la única confirmación que surgió del seno del plantel de Racing que ayer se entrenó en el estadio de Avellaneda, a escasos metros de donde los hinchas clamaban por una entrada que en muchos casos no conseguirían.
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Loeschbor, quien padece un fuerte traumatismo en el aductor de la pierna derecha, se movió en forma liviana mientras se mostró optimista de poder llegar para el encuentro decisivo de la última fecha del Torneo Apertura 2001.
Abstraído de la locura que se vivió ayer por la mañana en las adyacencias del estadio cuando los hinchas intentaban adquirir una entrada, el plantel de Racing se entrenó a puertas cerradas. En el marco de un clima de suma tranquilidad, Merlo exigió a los jugadores con dos horas intensas de práctica en la cual desarrollaron tareas físicas y trabajos tácticos defensivos. Mañana el plantel retomará el trabajo en el estadio de Avellaneda donde realizará la habitual práctica de fútbol, en la cual el DT comenzará a delinear definitivamente el equipo para el partido ante Vélez.
En ese marco, el director técnico de Racing pretende que estos días previos al partido que puede decidir el fin de 35 años sin títulos no tenga la carga de ansiedad que viven los hinchas a la espera de la consagración. Por ese motivo, recién hoy los medios de prensa tendrán acceso a los jugadores, luego del entrenamiento que se realizará a puertas cerradas.
Reinaldo Merlo, todavía no dio indicios sobre la formación del equipo para enfrentar a Vélez, pero es un hecho la vuelta del zaguero Loeschbor al equipo titular en lugar de Carlos Arano.
En consecuencia, el equipo que buscará ante Vélez el título tras 35 años de frustraciones, estará formado formará con Campagnuolo; Vitali, Loeschbor, Maciel, Ubeda y Bedoya; Gustavo Barros Schelotto, Bastía y Chatruc; Estévez y Maceratesi.
Por otra parte, en medio de un caos y descontrol generalizados, con heridos, asaltos y desmayos incluidos, los hinchas de Racing en menos de dos horas agotaron once mil entradas generales y diez mil plateas.
En forma insólita y en medio de un desorden generalizado, los integrantes de la barra brava de Racing intentaron ordenar un tanto la situación -obviamente lo hicieron como pudieron-para que el operativo de venta de entradas fuera lo más armónico posible. Sin embargo no pudieron contener a 15.000 personas que pugnaban por una entrada general y terminaron por desbordar lo posible e imaginable.
También durante la madrugada de ayer hubo graves disturbios debido a que barras de Independiente ingresaron en el Pasaje Corbatta, frente a la cancha de Racing, disparando armas de fuego y generando corridas, aunque sin que se registraran heridos graves ni detenidos.
El titular de la Comisaría 1ª de Avellaneda, Juan Carlos Puchulo, manifestó desconocer esos disturbios «debido a que nadie realizó denuncia alguna sobre esos hechos».
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