Bradley Wiggins se convirtió en el primer británico en subir al escalón más alto de los Campos Elíseos de París, la mayor gloria del ciclismo de un país que debe ser la envidia de pioneros como Charlie Holland, Brian Robinson, o Tom Simpson.
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De no haber tenido nunca un británico en el podio, el Reino Unido pasó a subir a dos, ya que junto con Wiggins ascendió al segundo puesto Chris Froome, nacido en Kenia pero de familia británica.
Por su parte, el argentino Juan José Haedo terminó en el cuarto lugar en la 20ª y última etapa del Tour de Francia y finalizó en el puesto 140 de la clasificación general con un tiempo de 91 horas, 2 minutos y 15 segundos para recorrer los 3.488 kilómetros de la prueba.
Wiggins (32), tres veces campeón olímpico en pista, le sacó una diferencia de 3 horas, 27 minutos y 28 segundos al argentino y quedó escoltado por compatriota Chris Froome, segundo, y el italiano Vincenzo Nibali, tercero.
En el último tramo, que unió los 120 kilómetros entre Rambouillet y París, Haedo logró su mejor parcial en la competencia y por debajo del británico Mark Cavendish, el eslovaco Peter Sagan y el australiano Matthew Goss.
Pero sin lugar a dudas la noticia del día pertenece a Wiggins. El corredor nacido en Bélgica, pero nacionalizado inglés, llevó al equipo Sky a lo más alto del podio y se calzó el maillot amarillo por primera vez en su historia y la de su país.
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