22 de diciembre 2006 - 00:00

A cinco años de la catástrofe

• Mañana se cumplen 5 años de la declaración de suspensión de pagos de la deuda por R. Saá. • Aisló al país de los mercados. Se presentó como beneficio, pero los daños se prolongan hasta hoy. • Todavía amenazan los juicios y embargos de quienes aún no admitieron el canje de deuda. • Fue la antesala de la pesificación asimétrica y del "corralón" de depósitos que castigaron a ahorristas.

Los bonistas que aceptaron la oferta argentina en 2005 recuperaron ya más de 65% del valor nominal de la deuda en default. El despegue de los papeles de mercados emergentes y los récords que quebraron sucesivamente los Par y Descuento en sus diferentes variantes, hicieron que la pérdida inicial por la cesación de pagos se reduzca drásticamente. Así quien optó por el Par en dólares (sin quita, pero pago total recién en 2038) hoy lo puede vender a u$s 54,75 pero a ello debe sumarle el ahora apreciado cupón del PBI que se negocia a u$s 14 (por si fuera poco, ya hubo pago de intereses y del premio por la mayor actividad).

La contrapartida son los que la rechazaron y que detentan papeles por u$s 20.000 millones más los intereses atrasados. En un reciente informe de la American Task Force Argentina, una agrupación de acreedores -y fondos buitre- entre los que se encuentran Elliott Associates, FH International Asset Management, Grantham Mayo Van Otterloo, Greylock Capital Management, y Montreux Partners, se detallan las acciones que quieren emprender. El mismo se titula «El impacto del default de deuda de la Argentina y la reestructuración en los contribuyentes e inversores» escrito por Robert Shapiro y Nam Pham. Solicitan al gobierno norteamericano las siguientes acciones:

  • Estados Unidos debe utilizar sus poderes económicos, y diplomáticos para requerir a la Argentina respetar las normas internacionales (incluían en este objetivo el levantamiento de los beneficios arancelarios en el marco del Sistema General de Preferencias, algo sobre lo que fracasaron hace 15 días).

  • Cualquier desembolso futuro del FMI y del Banco Mundial debería ser contingente a la provisión de satisfactorias medidas a acreedores que poseen su deuda defaulteada. Cualquier desembolso del FMI debería ser disponible inicialmente para repagar a sus acreedores.

  • Si el gobierno argentino insiste en su política actual, Estados Unidos debería aprobar reformas legislativas que permitan a los bonistas embargar activos. Estas reformas deberían incluir cambios en la inmunidadde las reservas internacionales en el Banco Internacional de Pagos.

  • Fallo a favor

    Por el momento los pedidos de fondos buitre no han tenido lugar, especialmente este último, que es el más agresivo. La postura del gobierno norteamericano ha sido toda la contraria en recientes medidas adoptadas: en el embargo de u$s 105 millones al momento del pago al FMI hace exactamente un año, tanto el Tesoro como la Reserva Federal presentaron una carta al juzgado en la que solicitan que el fallo sea a favor de la República Argentina. Entre las razones mencionadas, figura la de preservar los depósitos de los bancos centrales del mundo en la Reserva Federal de Nueva York, que es donde fueron capturados los dólares del BCRA.

    El juez Griesa en las últimas jornadas estuvo acelerando, tal como señalara este diario, sentencias contra el país. Están pendientes aún resoluciones de clase, -involucrando a todo un grupo de acreedores-, aunque de fondo la situación no cambia para la Argentina: no hay activos en condiciones de ser congelados. La presión se mantiene: hasta hubo un intento cuando el secretario de Finanzas era Guillermo Nielsen en 2004, para embargar en Alemania la laptop con la cual el funcionario hacía las presentaciones ante acreedores. No prosperó más allá de la insignificancia frente a lo que fue el mayor default en la historia de los mercados. Abarcó 152 bonos diferentes con un valor nominal superior a los u$s 81.000 millones.
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