''A pesar de buen mercado hay pocas mujeres en tecnología''
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Gisel Saia (IBM)
G.S.: Es un gran problema. Hoy todas las empresas del sector peleamos por un mismo segmento, reducido, de recursos humanos. Como la demanda de empleados supera la oferta, quienes egresan de estas carreras eligen dónde trabajar, en vez de ser la empresa quien selecciona.
P.: ¿A qué se debe este faltante?
G.S.: Es un conjunto de causas, entre las que figuran la falta de información y los prejuicios, porque, por ejemplo, hay muy pocas mujeres estudiando estas carreras a pesar de que el mundo tecnológico es un ambiente ideal para ellas. También influyen las fallas en la educación media, que hacen que el adolescente tenga pocas herramientas para enfrentarse a carreras como éstas, que tienen una fuerte base de matemáticas, lógica y física. Pero, a su vez, los jóvenes viven inmersos en una cultura del poco esfuerzo. Prefieren hacer lo mínimo indispensable y por eso eligen carreras cortas y fáciles. En nuestra sociedad existe una gran crisis de valores y facilismo.
P.: ¿Por qué cree que no hay muchas mujeres al frente de grandes empresas?
G.S.: En parte porque muchas prefieren correrse a un costado, ya que un puesto importante requiere mucha disponibilidad horaria y realizar viajes, lo cual es difícil de conjugar con el deseo de crear una familia. Por otra parte, existe el prejuicio machista de que una mujer es más complicada y menos eficiente. Por ejemplo, muchas empresas no emplean recién casadas porque se supone que pronto tendrán hijos, y no siempre es así. De todas formas, la mujer está creciendo cada vez más en el plano laboral.
P.: ¿Su empresa tiene problemas para retener talentos femeninos?
G.S.: Sí; es un problema a nivel mundial. Muchas mujeres deciden tener hijos y dejar a un lado su desarrollo profesional para dedicarse de lleno a ellos. Para una mujer hacer carrera es más complicado; no es fácil cumplir el rol de madre, cocinera, administradora del hogar, esposa y además, profesional. Las empresas se vieron obligadas a adoptar medidas para retenerlas, como políticas de horarios flexibles, porque luego de invertir en capacitar a un empleado durante años resulta una pérdida que deje la empresa. Las compañías deben ser más conscientes del balance vida-trabajo porque las compensaciones hoy no sólo son monetarias.
P.: ¿Alguna vez sintió discriminación por ser mujer?
G.S.: Nunca, pero es real que vivimos en una cultura machista en la que la mujer tiene que cumplir por tradición ciertos mandatos, como ocuparse de su familia y del hogar. En mi caso, no viví esto como un impedimento para realizarme laboralmente: opté por desarrollarme en todos los ámbitos. Uno puede llegar hasta donde se lo proponga, aun siendo mujer.
P.: ¿Qué dificultades tuvo en su carrera por ser mujer?
G.S.: Lo que más me costó fue cuando mi primer hijo comenzó el colegio: la mayoría de las madres no trabajaba y sentí mucho no poder estar disponible para él de la misma manera que las otras madres lo hacían.
P.: ¿Le fue difícil organizarse para conjugar las tareas domésticas y familiares con su actividad laboral?
G.S.: Sí; bastante. Pero no es imposible. Se requiere de ayuda, por supuesto, de la familia. La tecnología también ayuda, porque hoy con una PC y un teléfono se puede estar conectado con la familia y también trabajar desde el hogar.
Entrevista de Marcela Pagano




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