La epidemia de abusos contables por parte de empresas estadounidenses ha socavado seriamente la confianza de los analistas e inversores respecto a la veracidad de los informes financieros. Muchas compañías parecen haber exagerado sus ingresos, sus ganancias, sus flujos de fondos o activos, o haber exhibido menores pasivos, fenómeno al cual han contribuido la falta de un control estricto por parte de directorios y auditores externos. También han tenido un rol particular ciertas normas contables obsoletas, el incumplimiento o la complejidad de las mismas, como así también la intensa presión sobre el management para lograr que los números “ierren”y cumplir con las expectativas de crecimiento y rentabilidad de Wall Street.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Como respuesta a la crisis actual, la Securities and Exchange Comisión (SEC) de Estados Unidos y el Financial Accounting Standard Board (FASB) están desarrollando varias iniciativas para restaurar la confianza en los informes financieros y reportes emitidos por las compañías. Standard & Poor's espera que gran parte de la información resultante beneficiará sus procesos de análisis y seguimiento crediticio, no obstante, estas iniciativas, probablemente brinden sólo una solución parcial y se necesite también prestar mas atención a los asuntos contables y un mayor escepticismo por parte de los analistas.
La mayor concentración de abusos contables y casos de corrección de estados financieros solicitados por la SEC en los últimos años se relacionan con el reporte de ingresos. Los casos más recientes incluyen la presentación como ventas de canjes de capacidad (energía o fibra óptica) sin propósitos comerciales, honorarios por servicios a afiliadas que en realidad deberían ser dividendos, ventas a compradores débiles financiadas por el vendedor, etc.
Asimismo, muchas compañías han hecho un uso creciente uso de cargos por reestructuración no recurrentes con la esperanza de que los mismos fueran pasados por alto por los analistas e inversores con el objetivo de acelerar el reconocimiento de gastos operativos y posteriormente incrementar la rentabilidad reportada. La manipulación de los retornos asumidos para los fondos de pensión administrados por las propias compañías es otro caso interesante ya que una pequeña variación de dichas tasas de rentabilidad (por ejemplo de 9,5% a 10,0% por año), permite continuar reportando créditos sin necesidad de aportar efectivo.
Aunque los estados de flujos de fondos son mucho menos susceptibles a las manipulaciones contables que los estados de resultados, los hechos recientes han mostrado que se encuentran lejos de ser puros. WorldCom Inc. ha admitido recientemente haber reportado indebidamente $3,800 millones de gastos como inversiones de capital en los últimos cinco trimestres, incrementando así los flujos de fondos operativos reportados.
Otra práctica usual, junto con la tendencia a exagerar el desempeño financiero, es un mayor énfasis en innovadores métodos para ocultar deudas. Ventas de activos en las cuales el vendedor retiene de modo efectivo los riesgos económicos asociados con los activos, recepción de pagos por adelantado de una contraparte financiera para una futura entrega de algún commodity, leasings sintéticos son algunos ejemplos de estos comportamientos. Otro punto importante son cláusulas tales como disparadores de cambios en la calificación, compromisos financieros, o cláusulas de cambios adversos sustanciales que pueden incrementar sustancialmente las factores que deterioran la calidad crediticia, pero que no se han dado a conocer correctamente.
Dejá tu comentario