20 de febrero 2001 - 00:00

Aceleran queja ante la OMC por aceites y harinas

Exportadores de harinas y aceites reclamarán públicamente al gobierno que restrinja el ingreso de productos chilenos en represalia por las medidas proteccionistas impuestas por el país trasandino, que le hacen perder al país alrededor de u$s 50 millones.

El reclamo de molineros y aceiteros, con el aval de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se basa en un pedido de presentación ya en curso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para que establezca un panel de resolución de controversias contra la aplicación de aranceles y de bandas de precios que perjudican a los productos argentinos.
Chile decidió el año pasado aplicar aranceles y salvaguardias de entre 48% y 70% -muy por encima de los que permite la OMC-sobre la importación de aceites vegetales puros, azúcar, trigo y harina de trigo. A estos productos sumó, en una instancia posterior, lácteos, mezclas de harinas y aceites mezcla. A este hecho se agregó la aplicación de un sistema de bandas de precios para estos productos importados, que significan una acción proteccionista para los productores chilenos, ya que le garantizan un valor mínimo. A decir verdad, el sistema de bandas de precios fue aceptado por el Mercosur durante las negociaciones de integración con Chile, ya que trigo, leche, aceites y azúcar fueron considerados productos sensibles para la economía trasandina.
 
Lo cierto es que una definición por parte de la OMC sobre el pedido argentino podría arrastrar más de un año de negociaciones, situación que generaría un nuevo lucro cesante para los exportadores, aunque la medida duraría hasta fines de este año y, entonces, debería ser renovada.

Objetivo

Con la presentación pública que harán hoy molineros y aceiteros, se buscará acelerar los tiempos de los negociadores argentinos, jaqueados desde varios frentes con barreras paraarancelarias y restricciones al comercio. Los representantes del complejo oleaginoso, que lideran las exportaciones del país, sostienen que la Argentina colocaba alrededor de 150.000 toneladas de aceites en el país vecino, casi 80% de la demanda externa de Chile. La aplicación de salvaguardas y compensaciones redujo significativamente las compras de aceites refinados -con la vigencia del máximo arancel-, mientras los importadores se volcaron a las mezclas de producto, que con un valor relativamente inferior al refinado, final-mente también fueron alcanzados con aranceles a las importaciones, que en este caso alcanzan a 48%.
 
Los molineros, con un volumen de exportaciones inferior al de los aceiteros, se vieron igualmente perjudicados por la medida trasandina que golpearía un escenario de colocaciones globales que fluctúa entre u$s 100-130 millones anuales.

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