28 de enero 2004 - 00:00

Acreedores piden a Lavagna cumbre en Nueva York

No tardaron los acreedores internacionales en contestarle a Roberto Lavagna, tras las duras críticas efectuadas por el ministro de Economía. A través de una carta, defendieron su representatividad (u$s 37.000 millones en bonos argentinos) y resaltaron que el gobierno "continúa poniendo obstáculos" para iniciar negociaciones de buena fe para salir del default. Además, invitan a Lavagna a participar de una reunión con el comité global de acreedores en Nueva York durante la tercera semana de febrero. Si se producen nuevas evasivas del equipo económico, no descartan iniciar acciones legales, aunque éste sería el último camino. El FMI y el Tesoro estadounidense están pendientes de estas negociaciones, ya que no quieren más demoras para que la Argentina inicie la reestructuración de su deuda impaga.

El Comité Global de acreedores invitó ayer al ministro de Economía,-Roberto Lavagna, a mantener negociaciones formales en Nueva York durante la tercera semana de febrero. Esta fue la respuesta de los bonistas tras conocerse la dura posición del Palacio de Hacienda, que acusó a este grupo de « hacer negocios en perjuicio de inversores que cuentan con menor información».

Por ahora, la posibilidad de acciones legales masivas contra la Argentina no está planteada por los acreedores. Pero sí reconocieron a
Ambito Financiero desde sus oficinas europeas que «la paciencia se está agotando», por lo que no descartan acudir a la Justicia en caso de que el equipo económico no conteste positivamente a la invitación.

El último encuentro cara a cara que mantuvieron los tenedores de bonos internacionales con algún miembro del equipo económico fue el 3 de diciembre
, cuando se reunieron también en Nueva York con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Pero desde entonces, prácticamente no hubo avances concretos en las negociaciones para que la Argentina abandone el default. En aquel encuentro participaron observadores del FMI.

Los bonistas del exterior se quejan de las continuas evasivas por parte del equipo económico para sentarse a negociaruna salida al default.
Ya manifestaron,además, su oposición a la quita de 75% del valor nominal de la deuda que propone como condición «inflexible» el gobierno.

El Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB) emitió ayer un comunicado de prensa en el que manifiesta su «desilusión» ante la respuesta de Lavagna tras el pedido efectuado el 12 de enero para mantener negociaciones de «buena fe». «La declaración del ministro de Economía en la que señala que no tenemos fax o dirección y sus acusaciones respecto de que no estamos negociando de buena fe son infundadas», aseguraron. Las discusiones en torno a la buena fe de la negociación por parte del gobierno argentino es vital para el FMI. Esto se debe a que sus estatutos le impiden mantener un programa de financiamiento con un país en cesación de pagos que no encare una negociación seria para salir de esta situación.

Para desmentir que el GCAB no tenga representatividad, como señaló reiteradamente Lavagna, el comunicado asegura que el grupo concentra acreencias por u$s 37.000 millones
, divididos de la siguiente manera:

. Task Force Argentina (minoristas italianos): u$s 14.500 millones.

. Argentine Bondholders Committee (fondos estadounidenses): u$s 7.500 millones.

. Argentine Bond Reestructuring Agency (minoristas alemanes y austríacos): u$s 1.200 millones.

. Bancos japoneses (Tokio Mitsubishi y Shinsei): u$s 1.800 millones.

. Swiss Bankers (clientes institucionales suizos): u$s 8.000 millones.

. Bancos alemanes (Deutsche y DZ Bank): u$s 4.000 millones.

Prácticamente todos los representantes del Comité Global participaron en los distintos grupos consultivos que designó el gobierno el año pasado para avanzar en las negociaciones.
Sin embargo, Lavagna se quejó por supuestos problemas para ubicar un número de teléfono, mail o dirección del Comité Global conformado el 12 de enero pasado.

Por otra parte, los representantes de bonistas locales ofrecieron la semana pasada una propuesta novedosa como salida al default. Consiste en la emisión por parte del gobierno de un bono « perpetuo» en reemplazo de los actuales en default. Se trata de un título cuyo capital nunca vence (con lo cual el gobierno no tiene que cancelarlo), pero sí incluye pagos anuales de intereses.

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