En los próximos días se renovará hasta el 31 de diciembre el acuerdo entre productoras de petróleo y refinadoras para mantener estables los precios de los combustibles al público. Este será el quinto convenio que firmen las partes, desde el 2 de enero.
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Desde esa fecha, los valores en las estaciones de servicio se mantuvieron estables, salvo una ligera baja de alrededor de 1 por ciento que se produjo en los primeros días de junio, luego de la asunción del actual gobierno.
Según el acuerdo privado, las productoras venden el petróleo a las refinadoras a un valor de 28,5 dólares, como si el crudo de referencia, el West Texas Intermediate en el mercado de NuevaYork, se mantuviera en ese valor. Este mecanismo evitó que los precios minoristas en nuestro país se vieran afectados por la suba en la cotización internacional, en especial, en los tres primeros meses del año, antes de la invasión de EE.UU. a Irak. Por la diferencia entre el precio real y el de referencia en las operaciones locales, se constituye un crédito a favor de las productoras, con un interés de 7 por ciento anual. Esa deuda se compensará, según el acuerdo, cuando el precio internacional se encuentre por debajo de 28,5 dólares. De este modo, cuanto más significativa fuera la baja del precio internacional, más rápidamente se concretaría la compensación, y habría rebajas en los combustibles en el mercado interno.
Sin embargo, por lo menos por el momento, el petróleo se mantiene por encima del valor de referencia. Desde enero, el precio real estuvo por encima de ese valor durante seis meses, considerando la cotización promedio mensual, y sólo en tres meses (abril, mayo y setiembre) se ubicó levemente por debajo de 28,5 dólares.
De esta manera, son muchos más los días en que el precio real superó al de referencia, y también es mucho mayor la diferencia en dólares en las jornadas en que la cotización estuvo por encima que cuando estuvo por debajo. Así, en marzo, el valor real promedio estuvo en 33,43 dólares, es decir, 4,93 por arriba del valor local, mientras que en mayo alcanzó el precio real promedio más bajo a 28,142 dólares, lo que significa 0,35 de dólar menos que el precio del acuerdo.
El presidente de la Cámara de la Industria del Petróleo y titular de Shell, Juan José Aranguren, estimó que actualmente las refinerías que no tienen petróleo propio poseen una deuda de 90 millones de dólares con las productoras.
Por su parte, fuentes de la Secretaría de Energía afirmaron que «mientras el petróleo no se ubique por debajo de 28,50 dólares, las refinerías están acumulando una deuda, y sólo cuando la cotización baje veremos cómo vamos a terminar esto». Según la opinión oficial, si bien son muchos más los días en que el petróleo estuvo por arriba del valor de referencia, «también hay que considerar que, cuando se firmó el acuerdo, el tipo de cambio estaba en 3,6 pesos, y hoy está en 2,9 pesos, de modo que en términos de dólares los precios de las naftas y el gasoil se apreciaron».
De todas formas, nadie imagina que el petróleo vaya a bajar sustancialmente en el corto plazo, y el acuerdo entre las empresas privadas mantiene a salvo los precios internos de los vaivenes internacionales. Ayer, el West Texas Intermediate cerró a 29,84 dólares, debido a la preocupación generada por declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, sobre la conveniencia de elevar la banda de precios, fijada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de 22-28 dólares por barril a 25-32 dólares. Por su parte, el secretario de Energía de Venezuela, Rafael Ramírez, vaticinó un nuevo descenso en la producción de petróleo de la OPEP, en coordinación con los países no miembro de la entidad, que se sumaría al decidido la semana pasada y que regirá a partir del 1 de noviembre.
Estas declaraciones actuaron desfavorablemente sobre el mercado del petróleo, que ya venía sensibilizado desde que la OPEP decidió disminuir su producción justamente para la fecha en que comienza el invierno en el Hemisferio Norte y aumenta la demanda de combustible para calefacción.
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