Advierten a países pobres por la apertura a textiles
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Entre 1995 y 2004, la participación china en el mercado mundial de textiles pasó de 19% a 28%.
Según un estudio publicado en agosto por la Organización Mundial de Comercio (OMC), cuando caigan las cuotas los textiles chinos representarán el 50% de las importaciones de Estados Unidos en ese rubro, contra el actual 16%.
Y paralelamente, las exportaciones de textiles sudamericanos a ese país caerían de 16% a 5%.
En la Unión Europea, mientras tanto, las importaciones de textiles chinos pasarán de 18% a 29%, mientras las de Turquía, por ejemplo, disminuirán de 9% a 6%.
Hasta ahora, países como Isla de Mauricio o Madagascar importaban tejidos europeos, chinos e indios, los convertían en prendas de vestir en fábricas que pagaban bajos salarios, y luego los vendían a los países ricos, aprovechando las cuotas que les permitían acceder a su mercado.
Pero a partir del 1 de enero enfrentarán la competencia de China y -en menor medida- de India, que poseen tanto materias primas como industrias poderosas y competitivas, y tras la desaparición de las cuotas no encontrarán límites a sus posibilidades de exportar.
Para acallar las críticas y temores que suscita su futura hegemonía en el mercado textil mundial, Pekín ha instado al Banco Mundial (BM) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) a ayudar a los países perjudicados por la eliminación de cuotas.
Sin embargo, ambos organismos anunciaron en octubre que sólo concederán asistencia puntual a algunos de esos países, porque ya existe un mecanismo de apoyo estructural para ayudar a las naciones en desarrollo a soportar el impacto de la liberalización del comercio.
"En el caso del textil, trabajamos país por país pero no sabemos con certeza lo que va a salir de las negociaciones", afirmó el presidente del BM, James Wolfensohn.
Por su parte, para limitar los efectos del levantamiento de cuotas sobre sus proveedores habituales, como Turquía, Túnez o Isla Mauricio, la UE suprimió los derechos de aduana preferenciales acordados a los textiles chinos, pese a las protestas de Pekín.
Mientras tanto, los países centroamericanos, cuyas exportaciones textiles hacia Estados Unidos se quintuplicaron entre 1992 y 2002, apuestan a los beneficios que les otorgaría en materia textil el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos -en vías de ratificación- para enfrentar la competencia china.
"El TLC va a permitir a la industria integrarse y aprovechar oportunidades que China no tiene", dijo la ministra salvadoreña de Economía, Yolanda Mayora.
“na de ellas es la entrada con preferencias al mercado americano y la otra la cercanía geográfica, que es un elemento que ellos no pueden cambiar", sostuvo.




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