26 de junio 2001 - 00:00

Aerolíneas: ahora la SEPI quiere venderla en un mes

En medio de versiones contradictorias sobre que Aerolíneas Argentinas suspendería en forma inminente la totalidad de sus vuelos, la SEPI dijo ayer que está dispuesta a traspasar en el plazo de un mes el control de Aerolíneas Argentinas a cualquier sociedad solvente interesada y que presente un plan de viabilidad que garantice el funcionamiento de la empresa.

La decisión vuelve a confirmar que los españoles quieren irse de Aerolíneas y que, desarticulando las expectativas del gobierno argentino, no están dispuestos a poner dinero para mantener operativa la empresa hasta que se venda, a la vez que fijaron un plazo excesivamente corto para traspasar las acciones.

La presentación en convocatoria de acreedores resuelta el jueves pasado, más las ventajas que la legislación argentina prevé en esa situación, como la caída de los convenios colectivos de trabajo y el reacomodamiento de los pasivos a largo plazo y con una quita importante, llevaron a que el gobierno de Fernando de la Rúa creyera que la SEPI iba a inyectar fondos frescos en Aerolíneas, para mantener una operatoria, aunque fuera limitada. Esa expectativa se fundó además en algún compromiso del ministro de Hacienda de España, Cristóbal Montoro, ante el titular de Infraestructura, Carlos Bastos, en el sentido de mantener operativa a la empresa de bandera.

Plazo

La SEPI es una sociedad estatal española que actualmente posee 85% de Aerolíneas y otro 5,2% que está en litigio judicial, porque tras la capitalización realizada en octubre, el accionista mayoritario decidió licuar la tenencia de 10% del Programa de Propiedad Participada (PPP), lo que fue recurrido por los gremios ante la Justicia.

Según informaron ayer los voceros habituales de la SEPI desde Madrid, la sociedad cuenta con un mes de plazo contado desde la última reunión de directorio en la que se resolvió presentarse en concur-so preventivo de acreedores, para realizar el traspaso, pero, puntualizaron, hasta el momento no se ha recibido ninguna oferta formal.

Este plazo de un mes no tiene relación con la legislación argentina, sino que es una decisión tomada por la SEPI. En este sentido, como la resolución del directorio debe ser ratificada en asamblea de accionistas en el término de un mes, se especula que la sociedad española podría en ese momento ratificar la convocatoria a acreedores o decidir el cese de actividades o la propia quiebra, si no consigue antes a quién traspasarle el control accionario.

También, si se llegaran a transferir las acciones antes de la asamblea, sería otro accionista el que concurriría para aprobar la convocatoria.
Consultado por Ambito Financiero, el vocero de la sociedad en Madrid se negó a informar si la SEPI se hará cargo de los pasivos en caso de traspaso de las acciones o si pedirían un precio por ellas. «En principio vamos a esperar», dijo , sugiriendo que después se decidiría el paso siguiente.

Horas después de conocerse esta información, un cable fechado en Buenos Aires a las 15, de la agencia EFE (perteneciente a la SEPI desde mayo) informó que Aerolíneas había decidido suspender todos sus vuelos «por razones de seguridad», aunque, agregó, la empresa no aclaró a partir de qué fecha se tomaría la medida.

Llamativamente, a la misma hora del cable, se reunían por primera vez, sin mediadores y por propia voluntad, los siete gremios aeronáuticos para fijar una posición común frente a la convocatoria y la actitud de la SEPI (ver aparte), de modo que la decisión de suspender los vuelos podía tomarse como respuesta a ese encuentro o como una provocación que desataría nuevas manifestaciones públicas, ya con cierto rasgo de imprevisibilidad.

Posibilidad

No se sabe qué pasó entre las 15 y las 18 horas, pero según una versión hubo una comunicación telefónica entre el ministro Carlos Bastos y el titular de Hacienda de España, Cristóbal Montoro. Lo cierto es que a las 18, la vocera de Aerolíneas en Buenos Aires atribuyó la situación que produjo demoras en los vuelos programados para la tarde a una carta de la Fuerza Aérea Argentina que expresaba preocupación por el estado psicofísico de los pilotos y de la tripulación de cabina, a raíz de la crisis de la empresa.

Según la vocera, al recibir la carta, se decidieron suspender los vuelos y convocar a un comité de seguridad para evaluar la situación, organismo que finalmente decidió que no había razones para dejar de volar.

No obstante, la versión siguió flotando como una posibilidad inminente. Con la empresa en convocatoria y sin que la SEPI aporte dinero, ni Aerolíneas pueda autofinanciarse, los vuelos podrían terminar cancelándose, por falta de repuestos o de otros elementos, aun cuando Repsol-YPF sigue suministrando el combustible.

Según los gremios,la versión es un mecanismo de la SEPI para seguir desprestigiando a Aerolíneas. Pero nadie entiende que si quiere vender en el término de un mes, se haga todo lo posible para que la empresa pierda cada vez más la confianza de los pasajeros.

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