De acuerdo con los últimos datos de la recaudación fiscal de junio de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), por lo menos el 42% de los ingresos del organismo se explica por los tributos que gravan al consumo. Según indican economistas, esa estructura es histórica y está más emparentada con las sucesivas crisis económicas que ha enfrentado el país porque los tributos al consumo son de más fácil y rápida recaudación que los que atienden a las manifestaciones patrimoniales. Muchos han nacido en contexto de ajustes fiscales.
Impuestos al consumo aportaron el 42% del total de la recaudación
El organismo que conduce Mercedes Marcó del Pont dio a conocer las cifras de recaudación fiscal del junio. De las mismas se desprende que el 29,3% corresponde solo a IVA.
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En el primer semestre del año, la AFIP registró ingresos por $2.886.771 millones, de los cuales $847.985 millones correspondieron el IVA (29,37%); $201.663 millones (6,98%) a Débitos y Créditos Bancarios; $75.854 millones (2,62%) a Combustibles, $88.585 (3,06%) a Internos y otros vinculados al consumo. En cambio, los que manifiestan riqueza, como Ganancias, aportaron $633.767 millones (21,95%); Bienes Personales, $45.540 millones (1,57%) , y el Impuesto P.A.I.S, $47.705 millones (1,65%). Después figuran los relacionados al comercio exterior, como las retenciones con $163.157 millones (5,65%), aranceles y tasas de importación $82.661 (2,86%). Y los relacionados con la seguridad social. Se trata de los aportes de las personas, $287.018 millones (9,94%) y las contribuciones de las empresas $408.535 millones (14,15%).
Ariel Barraud, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), explicó a Ámbito que “hay un mayor peso de los impuestos al consumo”. Para Barraud no solo hay que poner la mirada en el IVA sino también en Ingresos Brutos de las provincias. El especialista considera que hay gravámenes sobre manifestaciones de riqueza que “no son tan importantes” en la estructura tributaria, que incluso, sostiene que deberían cobrar las provincias como es el caso de Bienes Personales que tiene la misma base que el Impuesto Inmobiliario. “Los impuestos al consumo son más sencillos de recaudar. La base imponible es clara y es imposible escaparse, en cambio, los que gravan manifestaciones patrimoniales son más difícil porque requieren de la declaración del contribuyente. En casos como inmuebles está el problema de la valuación”, explicó Barraud. De hecho, señala que en países como Estados Unidos los impuestos a los patrimonios tienen mas peso en la estructura a pesar de que al igual que acá requieren de la declaración del contribuyente. La diferencia, según dijo “es cultural”.
Ariel Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), consideró que “históricamente los impuestos al consumo han tenido un mayor peso en la estructura”. Afirma que esa tendencia se quebró durante el período 2008 a 2015 cuando cobraron mayor protagonismo las retenciones a las exportaciones. También señala que durante la anterior administración de Cambiemos se redujo Bienes Personales y Ganancia Mínima Presunta, lo que su criterio iría en contra de la progresividad. Letcher coincidió con Barraud en que “es mucho mas sencillo” cobrar impuestos al consumo que gravar las manifestaciones de riqueza, pero que a su vez no es fácil volver para atrás de ello. “Si uno ve el IVA, ya el debate está saldado, no se puede bajar, hay que ir por una devolución, que sea rápida y que pueda ser mayor para algunos sectores sociales”, explicó.




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