En términos de pérdidas de depósitos, agosto no aguanta otro julio. Por eso, bienvenido sea el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).» En su último informe económico financiero, la Fundación Capital señaló que la crisis de liquidez hacia julio y agosto ya era del estilo tequila: las reservas líquidas del Banco Central cayeron en el último semestre casi 40%, al perderse u$s 10.500 millones, mientras que el respaldo monetario de la convertibilidad cayó a 88%.
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No obstante, explicó que hubo una «desaceleración» en la caída de los depósitos bancarios en los últimos 14 días de las iniciales tres semanas de agosto, aunque, en promedio diario, la pérdida de los depósitos resultó ser muy parecida si se compara agosto contra julio pasado.
«Hay que decirlo con todas las letras, agosto no aguantaba otro julio, perdiendo aproximadamente 300 millones por día hábil los depósitos bancarios», sostuvo la entidad que dirigen Carlos Pérez y Martín Redrado.
Asimismo, consideró: «Si analizamos el último semestre, el deterioro financiero fue notable», y en este sentido, señaló que las reservas líquidas del Central cayeron de u$s 26 mil millones a los u$s 15.500 millones actuales.
Las reservas líquidas, que en febrero representaban casi 60% de la oferta de dinero en pesos, a la fecha tan sólo representan 45%.
Por último, la liquidez del sistema bancario (encajes más potenciales asistencias a los bancos), en igual lapso, disminuyó desde casi 40% hasta 20% de los depósitos actuales.
A partir del aporte de u$s 5.000 millones del FMI, es contundente la mejora tanto del nivel de las reservas líquidas como de la recuperación de los diferentes indicadores de respaldo del frente financiero.
«Sin duda, a partir del acuerdo con el FMI, la Argentina cuenta con mayores posibilidades en su objetivo de complementar y aumentar la liquidez del conjunto de bancos», consideró la entidad.
Además, señaló que el Banco Central dispone de «mejores armas para implementar una nueva línea potencial de liquidez».
Por último, la entidad advierte que para que el sistema financiero comience a recuperar capitales y para que el fantasma del default desaparezca, «es indispensable que la regla del déficit cero sea viable».
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