Bueno: la industrialización de soja creció 17,6% y anotó nuevo récord

Economía

En mayo la molienda registró poco más de 4,29 millones de toneladas. En este marco, la industria aceitera logró reducir su capacidad ociosa y crecer en envíos al exterior con valor agregado.

En los primeros cinco meses del año la industrialización local de soja muestra un incremento del 17,6% interanual, gracias a los altos precios que mostraron los subproductos de la oleaginosa (harina, aceite y pellets) en el mercado internacional y en un contexto en el que la industria aceitera volvió a recuperar competitividad de la mano del diferencial de retenciones respecto al poroto sin procesar impuesto el año pasado.

De esta manera, según las estadísticas del Ministerio de Agricultura de la Nación, entre enero y mayo de este año se molieron en las fábricas argentinas casi 18 millones de toneladas. Este volumen lo ubica casi en el récord de 2016, para los primeros cinco meses del año, que terminó con una acumulado de 18,6 millones de toneladas.

En tanto, mayo también terminó con signo positivo porque terminó con una molienda récord de alrededor de 4,29 millones de toneladas de soja, aumentando un 2% respecto del mes previo y un 6,3% arriba del año pasado en el mismo periodo.

Otro dato a tener en cuenta es que el incremento en el procesamiento de la oleaginosa se produce aun cuando la campaña agrícola 20/21 registra un retroceso en la producción de casi 2,5 millones de toneladas respecto del ciclo anterior.

A su vez, en el balance proyectado de la campaña 2020/21 de la soja Argentina se muestra una cifra de industrialización y otros usos por 45,15 millones de toneladas, arriba de las 41,40 millones del 2019/20.

Estos guarismos resultan ser positivos para la economía argentina porque de esta manera retrocede la primarización de las exportaciones que fue el denominador común de al menos los últimos cuatro años. En la medida que las fábricas de molienda de la Argentina, que se encuentran entre las más eficientes del mundo, crezcan en industrialización, esto redunda en circulo virtuoso que genera mayor empleo e ingreso de divisas. Lo cierto es que hoy el sector muestra una capacidad ociosa de alrededor del 35% y todavía hay mucho camino por avanzar en esta materia.

En este marco, otro dato positivo se desprende también de las estadísticas oficiales ya que en los primeros cinco meses del año se exportaron 22,3 millones de toneladas de granos y 13,4 millones de toneladas de subproductos (harina y pellets) esto significa que cayó drásticamente el volumen de granos exportados sin procesar, el comparativo da cuenta que a la misma altura del año pasado se exportaron 27,6 millones de toneladas de granos y 11 millones de subproductos, con una cosecha de soja que incluso fue mayor a la actual.

Lógicamente el incremento de la molienda y los buenos precios internacionales también se reflejaron en el ingreso de divisas que en el período enero-mayo marcó un nuevo récord histórico absoluto, con u$s13.301 millones.

El segundo récord se produjo en la cosecha 2016, con un total de u$s11.055 millones de divisas ingresadas en el mismo período comparativo. En relación con el ingreso durante la cosecha anterior, el aumento en este año fue de u$s6.338 millones, equivalente a un incremento del 91%.

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