23 de septiembre 2002 - 00:00

Ahora es más probable que paren las subas en naftas

Ahora es más probable que paren las subas en naftas
Sin embargo, aun con esas reservas, se nota que sin impuestos, el litro de gasoil hoy en la Argentina cuesta, sin impuestos, 0,728 pesos o 0,20 dólares, a lo que hay que descontarle alrededor de 10% por flete y margen del estacionero, para llegar al valor que percibe la petrolera (0,18 dólares). En la nafta, el precio neto de impuestos es de 0,971 pesos o 0,27 dólares, a lo que también hay que restarle 10%, y da un valor aproximado de 0,24 dólares.

De este modo, los precios locales ya están muy cerca de los internacionales de referencia y no sería tanto lo que dejarían de aumentar las petroleras, sobre todo en naftas, si dejan de ajustar hasta fin de año.

Las petroleras completaron otra ronda de aumento de precios este fin de semana, y ahora parece más probable que no haya más subas hasta fin de año. Esta posibilidad fue planteada públicamente el jueves pasado por el secretario de Energía, Alberto Devoto, quien dijo que esta semana esperaba llegar a un acuerdo con las petroleras para que no haya más incrementos durante este año.

Las compañías negaron que existiera un diálogo en ese sentido, y el titular de la Cámara de la Industria del Petróleo, Juan José Aranguren de Shell, dijo que «es impensable congelar el precio de los combustibles con el barril a más de 29 dólares y en alza». Dijo también que desde enero el petróleo subió en pesos 445% y que «no se puede seguir procesando a pérdida por mucho tiempo más».

Sin embargo, parece haber un juego de presiones entre el gobierno y las petroleras. En apariencia, Devoto buscó forzar el acuerdo haciéndolo público cuando todavía no había nada cerrado y aun admitiendo con sus declaraciones, el costo político de que todavía faltaban una o dos subas más, para mantener invariables los precios.

• Intereses

Por su parte, las petroleras tienen diferentes intereses para poner en la mesa de negociación. Repsol YPF, que produce el petróleo que procesa en sus refinerías, y por eso tiene mayor margen de maniobra con los precios, está esperando desde hace varios meses, una recomposición del precio del gas en boca de pozo, por lo menos para los grandes usuarios que exportan parte de su producción (40%, según un borrador de decreto que circula sin definiciones por los despachos oficiales).

Shell y Esso que compran el petróleo a productores locales, y tienen mayores pérdidas como les ocurre siempre que sube el petróleo, no entrarían en un acuerdo que no comprometa también a las productoras que las proveen, de modo de repartir el «sacrificio».

Igualmente, en todos los casos, un eventual acuerdo que no sería formal, ni por escrito, depende de que el dólar se mantenga en torno a 3,60 pesos y de que el petróleo no se dispare por encima de los 30 dólares.

De todas formas, la forma en que se manejaron las petroleras en las últimas horas, permite presumir que el acuerdo no es improbable.

La ronda de aumentos fue iniciada por Shell hace unos ocho días, siguió Esso con el gasoil el jueves, Repsol YPF y Eg3-Petrobrás con todos los combustibles el viernes, y finalmente ayer, Esso subió las naftas.

Lo llamativo es que en el cuadro final, los precios son prácticamente similares, como si todas hubieran querido tomar lo máximo posible. Por primera vez desde que se recuerda, los precios del gasoil y de la nafta común sugeridos para Capital Federal son iguales entre las cuatro petroleras que se reparten 90% del mercado. En la nafta super, la diferencia es de sólo 1 centavo entre el precio más alto y el más bajo, y en la nafta de mayor calidad, esa brecha llega a 3 centavos.

Si bien las petroleras niegan el acuerdo, semejante coincidencia en ubicar los precios en el nivel más alto posible, pero a la misma altura de la competencia, para no perder mercado, permite presumir que de ahora en más, los aumentos serán por lo menos, más distanciados.

• Desgastante

En este punto, las petroleras y el gobierno tienen un interés común: las empresas no quieren aparecer aumentando los precios todas las semanas porque, dicen, es muy desgastante. El gobierno necesita mostrar que tiene decisión política para poner límite a los aumentos, además de que está tratando de acumular algunos elementos seguros para un último trimestre del año, muy presionado por los vencimientos con los organismos multilaterales de crédito y la interna política.

Además de esto, hay otro elemento a favor para que los precios puedan permanecer quietos por un tiempo. Las devaluaciones en Brasil y Uruguay de los últimos meses todavía no se reflejaron en los precios de los combustibles, y esto unido a los aumentos registrados en la Argentina, acercaron los valores dentro del Mercosur, que era el nivel declarado deseable.

El nivel Mercosur se busca para evitar el «efecto frontera», esto es, la mayor demanda en los surtidores locales de compradores de los países limítrofes. Pero también, porque es el punto de comparación para exportar los productos con un moderado gasto en fletes.
Si conviene más exportar nafta o gasoil a Brasil, el precio interno aumenta, pero éste ya no es el caso.

• Futuro

Por otra parte, si se toman los precios internacionales en el mercado de Nueva York, se nota que para los contratos a octubre el litro de nafta se ubica en 0,22 dólares y el de gasoil en 0,21. Estos valores sólo se pueden tomar como punto de referencia, porque en realidad hay que ver la calidad de los productos, y porque si se quisiera traerlos al puerto de Buenos Aires hay que agregar el flete y el costo de nacionalización.

Sin embargo, aun con esas reservas, se nota que sin impuestos, el litro de gasoil hoy en la Argentina cuesta, sin impuestos, 0,728 pesos o 0,20 dólares, a lo que hay que descontarle alrededor de 10% por flete y margen del estacionero, para llegar al valor que percibe la petrolera (0,18 dólares). En la nafta, el precio neto de impuestos es de 0,971 pesos o 0,27 dólares, a lo que también hay que restarle 10%, y da un valor aproximado de 0,24 dólares.

De este modo, los precios locales ya están muy cerca de los internacionales de referencia y no sería tanto lo que dejarían de aumentar las petroleras, sobre todo en naftas, si dejan de ajustar hasta fin de año.

En medios oficiales, se cree que Repsol YPF podría llegar al acuerdo aunque de una manera tácita y que esa adhesión sería seguida por Petrobrás que acaba de entrar al mercado y está por hacerse cargo de Pérez Companc, (con lo cual también será una petrolera integrada). Según ese razonamiento, Shell se vería obligada a la misma actitud para no perder mercado, y la única incógnita que queda es Esso, que viene asumiendo las posiciones más drásticas.

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