16 de mayo 2001 - 00:00

Alan se dio el gusto, pero el Dow no

Alan se dio el gusto, pero el Dow no
En las últimas ocasiones en que el Comité Abierto de la Reserva Federal decidió rebajar la tasa de Fed Funds, optamos por callar y simplemente relatar el comportamiento del mercado, dentro de lo posible, minuto a minuto.

Esta vez las circunstancias no lo ameritan. Como en el cuento del pastorcillo y el lobo, luego de recortar cuatro veces seguidas el costo del dinero, llevándolo a niveles no vistos desde abril de 1994, y no obtener ningún resultado apreciable sobre la economía, esta vez el mercado se comportó como si ya no creyese más en el máximo banquero del mundo. Esto a pesar de que la oscura gramática de la Fed dejó trasuntar que la entidad sigue tan predispuesta a seguir efectuando recortes como lo ha estado a lo largo de todo este año. Lo cierto es que nunca antes se vio a la entidad recortar tan rápidamente y en semejante magnitud el costo del dinero que presta al sistema bancario. El problema es que cada vez se hace más evidente que más allá de las palabras, el mercado no le está creyendo al responsable de cuidar el dinero de los norteamericanos. Algo de esto se vio en los serios cuestionamientos que hace sólo un mes comenzó a efectuar la prensa a la «magia de Greenspan» y en la inusual aparición de su esposa Barbara Walters en uno de los principales programas de entrevistas televisivas, hablando loas de su marido. Para ser sinceros, hay que reconocer que el anuncio de que la Fed recortaba en 50 puntos básicos los Fed Funds y la tasa de Descuento (la verdad es que queda muy poco margen para seguir bajándola) tuvo un claro efecto positivo sobre las acciones. El problema es que éste duró apenas tres minutos. Otros minutos más tarde se iniciaba un nuevo movimiento alcista que llevó a que el Dow ganara 44 puntos, y el NASDAQ 43. Pero para cuando sonaba la campana en el balcón sobre el recinto del NYSE, el Promedio Industrial perdía 0,04 por ciento cerrando en 10.872,97 puntos y el mercado electrónico reducía lo ganado a un modesto 0,18 por ciento. Si no relatamos lo ocurrido en las primeras cuatro horas y media de operaciones es porque no hay mucho que relatar, apenas un Dow que abrió con una modesta baja y un NASDAQ que hizo otro tanto con una modesta suba.

Más allá de la recepción que le dio el mundo accionario al recorte de tasas, lo que dejó preocupado a más de un inversor es la caída de los bonos del Tesoro, cuya tasa a 10 años trepó a 5,503 por ciento y a 30 años subió a 5.906 por ciento. Si se quiere una explicación al desánimo, hay que buscarla en el mismo reporte de la Fed. Por querer parecer firmes en la lucha contra la recesión, terminaron asustando al no dar ninguna señal de que el fin del parate económico está cerca.

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