Alemania no hace tren bala
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«El Estado no está dispuesto, no tiene la voluntad ni está en condiciones de superar la suma de los 925 millones de euros», dijo Tiefensee. « Baviera siempre ha dicho que quería ese proyecto, pero no a cualquier precio», agregó Beckstein.
Para Alemania, la noticia es un duro golpe pues implica una importante pérdida de puntos en su posición como país líder en nuevas tecnologías.
En el año 2000 ya tuvo que suspender la construcción de una línea similar entre Berlín y Hamburgo, y en 2003 sucedió lo mismo con el Metro rápido, en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia. Munich era la última oportunidad que le quedaba.
«Alemania pierde con esto un proyecto fundamental de tecnología punta», lamentó Hartmut Mehdorn, presidente de la compañía estatal de ferrocarriles alemanes Deutsche Bahn.
Ahora, el país espera poder vender al menos la tecnología del Transrápido en el extranjero. El ministro alemán de Economía, Michael Glos, que se había mostrado siempre a favor de la construcción de la línea, destacó su convencimiento de que esa tecnología tiene aún mucho futuro fuera de las fronteras germanas. «La tecnología de levitación magnética sigue siendo un producto alemán de alta calidad. Su aptitud se demuestra cada día en Shanghai», dijo.




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