Alentada por FMI, España quiere una inyección directa a su banca
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La idea sobre todo es evitar que un mal arrastre otro mal, que podría a la postre ser muchísimo peor. El rescate de la zona euro llegará bajo la forma de un préstamo canalizado a través del fondo público español de apoyo a los bancos (FROB), lo que supondrá acrecentar la deuda del país.
Si por ejemplo España aceptara el total del 100.000 millones de euros que le ofreció la zona euro, la deuda pública del país se elevaría hasta un 90%, bastante más del mínimo del 60% exigido a los países que adoptaron el euro.
De ahí las demostraciones de pánico en los mercados, inquieto de que el plan de ayuda bancario para España, arrastre a la economía global hasta tener que ser rescatada, siguiendo los pasos de Irlanda, Portugal o Grecia.
Esa factura vendría acompañada de nuevas exigencias de austeridad en un momento en que el país, en recesión y con una tasa de desempleo del 24,44%, intenta reducir su déficit público del 8,9% del PIB al 5,3% este año.
Para evitar ese escenario, la jefa del FMI, Christine Lagarde, invitada especial a una reunión el jueves del Eurogrupo, celebrada también en Luxemburgo, urgió a los europeos a encontrar fórmulas para recapitalizar los bancos sin pasar por los Estados.
Es necesario lograr la "recapitalización de los bancos más frágiles mediante un vínculo directo con el fondo de rescate", señaló la directora gerente del FMI al fin de la cita con los 17 ministros de Finanzas de la zona euro. "Esperamos que la sabiduría prevalezca", añadió.
Preocupada por el agravamiento de la crisis de la deuda europea, la jefa del FMI instó al Banco Central Europeo (BCE) a "ser más creativo" con su política monetaria y comprar más deuda de Italia y España, tercera y cuarta economía de la Unión monetaria.
Peligra "la viabilidad" de la zona euro, advirtió la exministra de Finanzas francesa, en momentos en que Chipre también anunció que pedirá ayuda para su banca, devastada por la crisis griega.
Lagarde urgió además a la zona euro a crear una unión bancaria basada en tres pilares como una supervisión común, un fondo de resolución y una garantía de depósitos.
El debate está planteado y los dirigentes europeos intentan alcanzar esa unión bancaria, vista también como la forma de promover un mayor flujo de dinero y mejorar la confianza para impulsar el crédito.
Pero aunque Alemania no parece oponerse al principio de vigilancia centralizada de los bancos de la zona euro, en cambio, se resiste a una garantía para los ahorros.




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