14 de marzo 2001 - 00:00

Alpargatas podría cerrar plantas y despedir a 4.200 empleados

Alpargatas podría cerrar plantas y despedir a 4.200 empleados
La decisión ya estaría tomada: en una carta enviada a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, presentando sus resultados del ejercicio 2000, Alpargatas anuncia de manera no demasiado velada que en el futuro cercano se convertiría en una empresa comercial, dejando de lado las actividades industriales.

Esto implicaría el despido de casi 4.200 trabajadores,
sobre una plantilla total de alrededor de 5.000 personas empleadas por la principal empresa textil del país.

A esta determinación habrían llegado los nuevos dueños de la firma, luego de que el año pasado se cerrara el acuerdo de capitalización de deuda con sus principales acreedores. Si bien el cierre de las plantas formaba parte del plan de reformulación de Alpargatas, la decisión final había sido pospuesta «ad referéndum» de un preacuerdo al que habían llegado con el gobierno nacional.
do con el gobierno nacional.

En éste se preveía que la empresa no produciría despidos ni se desprendería de sus seis fábricas ubicadas en las provincias de Tucumán, Catamarca, La Pampa, Buenos Aires y Corrientes, además de la Capital Federal.

Promesa

A cambio, el Estado se comprometía a adquirir bienes producidos en éstas para ser incluidos en las cajas de ayuda social que reparte en el marco de diversos planes de ayuda, siempre que la empresa los cotizara a un precio inferior al de mercado. Esas compras ascenderían a u$s 12 millones en los próximos dieciocho meses.

El gobierno también prometió considerar un plan de pagos diferidos para la deuda impositiva y previsional que mantiene Alpargatas con los organismos recaudadores, y que rondaría los 10 millones de dólares.

La empresa, los gobiernos de esas provincias y el entonces ministro
José Luis Machinea (más sus colega de Trabajo, Patricia Bullrich, y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo) habían apoyado el acuerdo. Pero la llegada de Ricardo López Murphy al Palacio de Hacienda habría provocado la caída del convenio.

En este sentido, en el mercado se decía ayer que la gente de Alpargatas había mantenido una reunión con un integrante del flamante equipo económico, quien les habría manifestado su desacuerdo con el auxilio propuesto.
«Con todo el dolor del alma, debo decir que no podremos hacer nada por los 4.000 empleados que quedarán en la calle. La industria textil parece no ser competitiva contra Brasil y Oriente», habría sido el argumento del joven economista.

Pero
Bullrich -que junto con Colombo y el gobernador Carlos Ruckauf fueron los principales impulsores del proyecto-no se rindió: hace dos semanas suscribió un preacuerdo que vence el próximo viernes comprometiéndose a presentar un plan para evitar los cierres, básicamente de acuerdo con los lineamientos del anterior (compra de mercadería a cambio de estabilidad laboral para el personal). Está de más decir que ante la negativa de Economía a refrendarlo, éste se caerá y no tendrá efectos prácticos sobre el futuro de Alpargatas.

Los primeros en recibir los telegramas serán los obreros y empleados de la planta de
Catamarca, que ascienden a mil, y serán despedidos antes del 22 de marzo próximo. Según trascendió, el gobierno les habría pedido a los empresarios postergar el cierre hasta después de las elecciones que se llevarán a cabo el 25 de este mes para renovar diputados y senadores provinciales. Los empresarios no habrían aceptado dicha «sugerencia».

Obviamente, no es casual que se haya elegido esa provincia para comenzar con los cierres, justamente por estar en plena campaña. Los ejecutivos de Alpargatas estarían especulando con la posibilidad de torcerle el brazo al gobierno a favor de este hecho.

La siguiente fase de despidos será en
Tucumán; allí hay más de 800 trabajadores que vienen suspendidos desde hace varios meses, y correrían la misma suerte que sus compañeros catamarqueños antes de que termine marzo.

De todos modos, el grupo que controla Alpargatas, conformado por los fondos
Newbridge y Farallon, tendría como opción de máxima la eliminación de la mitad de su personal. Esto es, en el mejor de los casos, Alpargatas conservará alrededor de 2.000 empleados, que quedarán afectados a la comercialización de mercadería que se importará desde Brasil y China.

Interrogante

La movida, si bien dramática en el actual contexto de desocupación, no les resultaría difícil de justificar: es que el gobierno también utiliza zapatillas y prendas de vestir fabricadas en esos países para sus planes de ayuda social. A reemplazar esas importaciones apuntaba el convenio con el Estado que ahora se ha dejado de lado. En el mercado muchos se preguntaban cuáles eran los importadores de esos bienes, tan poderosos como para desplazar a un fabricante nacional de las compras públicas.

Todavía se desconoce cuál será el origen de los fondos que utilizará
Alpargatas para abonar las indemnizaciones. Se calcula que el monto total ascendería a u$s 12 millones; lo dramático del caso es que algunos mecanismos previstos en la legislación laboral y en la de sociedades anónimas podrían hacer que los despidos terminen también pagándose con fondos públicos, lo que sería -desde ya-un despropósito. La otra alternativa es que Alpargatas ponga en venta las seis fábricas que tiene, y pague los despidos con los fondos que resulten de dichas operaciones.

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