Pertenecer tiene sus privilegios, pero cuesta carísimo: American Express acaba de anunciarles a sus clientes un aumento de 67,5% sobre el cargo de renovación de sus tarjetas de compra y crédito, un porcentaje a todas luces injustificable. En efecto, por estos días los «socios» de American Express (que así denomina de manera pomposa la emisora de tarjeta a sus usuarios) están recibiendo una carta suscripta por el CEO de la empresa, Oscar Girola, en la que les informan que «el nuevo cargo anual de renovación es de dos cuotas de $ 149»; hasta el año pasado ese costo era de $ 178, o sea un aumento de $ 120, cifra que implica 67,5% adicional. Justamente en este rubro, el de los «adicionales», American Express trata de encontrarle una explicación al incremento, aduciendo que a partir de ahora los adicionales serán sin cargo. Les falta agregar que hace años casi todos los bancos emisores de tarjetas entregan sin costo extra a sus clientes plásticos suplementarios, dado que así se aseguran no sólo la fidelización de sus usuarios sino la multiplicación de su facturación (si la esposa del titular tiene también una tarjeta, el gasto con esa marca será obviamente superior que si no lo tiene). Curiosa por lo menos, entonces, la «justificación» de American Express para «matar» a sus clientes con un aumento de 67,5%.
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