6 de julio 2001 - 00:00

Amplia convocatoria para ver a Rozas

Angel Rozas, aprovechando la fama que le otorgó su sorpresiva carrera como presidenciable, tuvo ayer la posibilidad de que 150 representantes de las principales empresas del país escucharan lo que el gobernador del Chaco tiene para proponer para reactivar la economía. El radical despertó la curiosidad de compañías como Coca-Cola, BankBoston, Orígenes, Telefónica, Bayer, Siemens, Fiat, Ford, MetroGas, Nahuelsat, Aguas Argentinas, Mercedes-Benz, IMPSA e TTI, entre otras, que enviaron sus directivos y llenaron el auditorio del Centro Argentino de Ingenieros en un almuerzo organizado por el Club de la Unión Nacional. Si bien costó que el aliancista llegara a definiciones concretas (el gobernador gusta de los juegos verbales sin mayor contenido siguiendo la más fina escuela política de su partido), el auditorio se llevó una opinión más o menos positiva: a diferencia de su jefe directo, Raúl Alfonsín, Rozas quiere cumplir con los compromisos con los acreedores externos.

Condena

Otro momento que rescataron los empresarios fue una condena directa a los que «permanentemente llaman a cambiar el modelo por uno con corazón». Como punto negativo, Rozas no es de los que piensan que el gasto político debe bajar a partir de tener menos diputados, senadores o modificar la regionalización del país. Incluso pasó un mal momento cuando luego de defender la necesidad de ayudar con subsidios a producir algodón en su provincia, el ex titular de la UIA Roberto Favelevic retrucó que el problema de la propuesta es que «mientras se exporta algodón, se importan camisas».

Las principales declaraciones de Angel Rozas de ayer fueron las siguientes:

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Voy a hablar con franqueza. Hay ansiedad para que las soluciones aparezcan, pero éstas no nacen de la noche a la mañana. Tardará mucho hasta que se encuentre la salida definitiva. Lo que falta es un debate sobre el desarrollo territorial y económico.

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Todos los días se mira a la Bolsa, pero se termina siguiendo a una economía virtual.

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Las provincias no podemos ser más una pesada carga para la caja nacional.

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Quiero que les vaya bien a mis vecinos. Pero antes quiero que le vaya bien a mi familia. Primero debo hacer algo por mis hermanos argentinos.

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Le dije a Fernando de la Rúa que estamos en el momento justo para hacer un llamado a un gran acuerdo nacional. Esto no implica traer un ministro de cada partido. Eso es una tontera. Sí es necesario llamar a todos los partidos, gobernadores, empresarios y trabajadores para definir cuatro o cinco políticas de Estado para los próximos 10 o 15 años. Sólo con eso el riesgo-país debe bajar de los más de 1.100 puntos de hoy.

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Los compromisos se hacen para cumplirlos. Hay que honrar la deuda.

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Hay que hacer austeridad y ajustes. Pero el ajuste no puede ser una política de Estado. La política de Estado es saber cómo va a crecer la Argentina.

* Estamos llenos de demoledores, destructores y diagnostiqueros que se la pasan hablando mañana, tarde y noche sobre cómo está el país de mal y son precisamente los que llevan a la Argentina a esta situación. Siempre critican, llaman a cambiar el modelo por uno con «más corazón». Eso no sirve para nada
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La propuesta para reducir el gasto de la política debe pasar por la transparencia de los fondos de campaña. Cada vez que hay elecciones todos los partidos pasan el sombrero. Eso tiene un costo alto porque si nos aportan 10, luego se reclama 100, 1.000 o 10.000.

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No deben desaparecer las instituciones históricas de las provincias ni las propias provincias.

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