2 de agosto 2016 - 21:58

Analistas desconfían de nuevos bonos que evitan multa

Analistas desconfían de nuevos bonos que evitan multa
En los próximos días el Ministerio de Hacienda terminará de definir las características de los dos bonos que comenzarán a ofrecerse como parte del menú del blanqueo: uno a tres años y otro a siete años. El gran atractivo de estos títulos ideados por el secretario de Finanzas, Luis Caputo, es que permiten blanquear sin pagar la tasa del 10% que sí se aplica a los que exterioricen sumas superiores a los $805.000 (equivalente a unos u$s50.000). Sin embargo, esta opción en apariencia atractiva puede resultar para inversores con un determinado perfil, pero es decididamente mala para otros. En las últimas horas se divulgaron distintas visiones sobre el tema de diversos administradores de portafolio. Los dos títulos que podrán suscribirse seguramente desde la semana que viene son los siguientes:

BONO A 3 AÑOS

No paga cupón de intereses durante todo el período. Eso significa que al final de esos tres años (que caen dentro del Gobierno de Macri) el inversor recuperará exactamente el mismo monto invertido. No será negociable y es intransferible. Como se explicó antes, blanquear a través de este instrumento tiene costo cero. Será para "madrugadores", ya que sólo habrá tiempo hasta el 30 de septiembre para suscribirlo.

BONO A SIETE AÑOS

Paga un cupón de 1% de interés anual. En los primeros cuatro años no se podrá vender en el mercado. La característica distintiva es que permite exteriorizar activos por el triple de su valor. Para "blanquear" u$s300.000 hay que invertir sólo 100.000 en este título, lo que claramente le da un atractivo adicional. El Gobierno definirá un cupo máximo de emisión (aún no fue resuelto), por lo que al agotarse éste ya no podrá ser adquirido. Se informará diariamente qué monto fue comprado hasta que se termine.

Ahora bien: ¿tiene sentido "zafar" del 10% de multa suscribiendo este tipo de instrumentos? Según Mariano Sardans, director de la consultora FDI, "existen mejores opciones, tanto desde lo financiero, aun teniendo que pagar la multa, como desde las condiciones para salir libremente eligiendo cuándo, cómo y dónde uno quiera". Es decir, su opinión es que no hay que quedarse "atrapado" en títulos que la propia ley de blanqueo impide vender o que en caso de hacerlo habrá que aceptar un fuerte descuento".

"El secreto -agrega Sardans- está en los mismos bonos que actualmente tiene emitido el Gobierno, que cotizan y se pueden comprar tanto en el país como en el exterior. De hecho, quienes tienen cuenta y su dinero en el exterior se ven beneficiados porque pueden empezar ya mismo a amortiguar la multa que deberán pagar por el dinero exteriorizado". Su favorito sería el bono Discount 2033, que a su cotización actual presenta un rendimiento de 6,7% anual. En un año y medio, por lo tanto, el inversor podría recuperar el 10% pagado como multa y le quedaría un buen margen para seguir ganando con el mismo título o pasarse a otro.

Pero no todos lo ven en forma tan lineal. Miguel Boggiano, de Carta Económica, explicó que este argumento "es peligroso", básicamente porque estos títulos dolarizados tienen el riesgo de sufrir una caída, con lo que el inversor podría asumir incluso una pérdida de capital. "Éste es el escenario sobre todo si la Reserva Federal empieza a subir las tasas de interés, lo que les pegaría a los bonos de países emergentes y también a los títulos argentinos". El argumento es que si suben las tasas en los Estados Unidos, los inversores pedirán más rendimiento por activos riesgosos y allí es donde podrían sufrir los bonos argentinos.

En los últimos meses los precios de los bonos dolarizados subieron fuerte, en el caso del Discount un 20%, pero esto no significa que se mantenga la misma tendencia en el futuro. Sin embargo, un argumento positivo para los bonos argentinos es que tienen un "colchón", ya que rinden todavía mucho más que el promedio de la región. Una prueba fue la incertidumbre desatada por el "brexit", que les pegó a casi todos los activos emergentes, pero los títulos argentinos quedaron a salvo.

Paula Premrou, analista de Portfolio Personal, advirtió en un reciente artículo que el valor presente del bono a tres años (si quisiera venderse luego de adquirido, algo que está prohibido por ley) sería de u$s84,5. Allí se tuvo en cuenta la tasa de descuento aplicada, pero también un castigo del 30% por la iliquidez. Y repitiendo el ejercicio con el bono a siete años arroja un valor presente todavía menor, de u$s64,5.

Pero hay más consideraciones. Por ejemplo, el bono a tres años puede resultar muy atractivo para inversores que mantienen altos niveles de "cash" en sus portafolios. Se estima que un inversor promedio tendría entre 30% y 50% de su cartera en efectivo o en opciones de bajísima tasa de interés, como bonos del Tesoro americano. Así, resultaría razonable blanquear con la compra de un título a tres años con cero tasa que pagar el 10% de multa. En cuanto al bono a siete años, el hecho de que permita exteriorizar el triple puede resultar también algo para tener en cuenta en determinados casos. Por ejemplo, inversores que no pueden justificar gastos, pero tampoco quieren traer los dólares del exterior para cubrirlo. Otro aspecto es que los nuevos están exentos del pago de Bienes Personales. En cambio, si se paga el 10% de multa, lo que se termine invirtiendo en otros activos que no sean bonos argentinos no sólo obligará al pago del impuesto sino que además estará sujeto al 35% en concepto de Ganancias si es que correspondiera.

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