La presentación del nuevo representante argentino en el FMI, Héctor Torres, será utilizada esta semana como excusa para que los directores del organismo adelanten el análisis informal de la segunda revisión de las metas. Aunque en un principio se había estipulado que el encuentro podría desarrollarse el viernes (5 de marzo), no se descarta ahora que la reunión se efectúe mañana.
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La intención del organismo es tener una respuesta lista antes del 9 de marzo, cuando el gobierno debería pagar u$s 3.100 millones de un vencimiento con reservas.
Se espera que en esa reunión informal quede en claro cuál es la posición de cada país respecto de las negociaciones. En principio, parece difícil que Japón, Gran Bretaña e Italia, los tres países del G-7 que se abstuvieron en la votación anterior sobre la Argentina cambien su postura. Sin embargo, los Estados Unidos continuarían inclinando la balanza a favor de la Argentina.
En este encuentro informal del Fondo también se espera un repaso de las principales alternativas que se estuvieron negociando con el equipo económico en torno a posibles mejoras de la propuesta de reestructuración de la deuda. Los análisis pasan por los siguientes puntos:
Aporte directo de algunos países del G-7: es uno de los temas que hace dos semanas planteó el equipo económico, bajo la consigna de «mejorar la oferta para los pequeños tenedores de bonos». Sería necesario para esto el apoyo de algunos países (principalmente Italia), que tienen 500.000 pequeños inversores que compraron títulos argentinos, por un valor estimado a los u$s 20.000 millones.
• Refinanciación de intereses con organismos hasta 2006: la Argentina deberá cancelar u$s 2.100 millones en concepto de intereses con organismos internacionales que vencen hasta la finalización del acuerdo. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ya pidió varias veces que estos compromisos sean refinanciados.
• Pago parcial de intereses vencidos de la deuda en default: se trata de uno de los puntos en donde podría mostrarse flexibilidad para avanzar con la renegociación, aunque fuentes oficiales lo desmintieron en reiteradas oportunidades.
• Desembolso inicial a acreedores que acepten la oferta: el «sweetener» (endulzante) es un recurso muy utilizado en las reestructuraciones privadas. La idea es que el gobierno efectúe un pago «cash» a los inversores que acepten participar en la reestructuración.
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