7 de julio 2003 - 00:00

Aprueban última revisión de miniacuerdo

El Fondo Monetario Internacional tiene previsto finalizar la tercera revisión de las metas fijadas en el miniacuerdo dentro de las próximas 72 horas. Una vez que culmine este proceso, comenzarán las negociaciones formales para llegar a un nuevo programa con la Argentina, ya que el actual vence el 31 de agosto.

Para el miércoles, está previsto el arribo al país del subdirector del Departamento Occidental del FMI, John Dodsworth, quien además permanecerá durante varios meses en el país. Su objetivo será darle el visto bueno final al cumplimiento de las metas del acuerdo vigente y ponerse al frente de las negociaciones por un nuevo entendimiento a tres años de plazo. El viernes hubo reuniones del encargado del caso argentino, John Thornton, a «dos puntas-»: en el Ministerio de Economía, Carlos Mosse, secretario de Hacienda, y en el Banco Central con su titular, Alfonso Prat-Gay.

Pero tanto la meta fiscal como la monetaria se encuentran dentro del parámetros establecidos: en el primer caso, se cumplió de sobra con las exigencias de superávit primario. La meta de $ 4.500 millones establecida en el primer semestre se superó por lo menos en $ 500 millones, ascendiendo a más de $ 5.000 millones.

Para el FMI, es fundamental que el gobierno demuestre capacidad de obtener un amplio superávit, ya que esos fondos deberían aplicarse para la reestructuración de la deuda pública.

En cuanto a la cuestión monetaria, tampoco hubo sobresaltos, ya que la inflación se mantienebajo control. El incremento de la base monetaria en $ 6.000 millones durante el primer semestre no impactó en el nivel de precios, pese a las advertencias en ese sentido que hacían en el organismo.

No se avanzó, en cambio, con algunos compromisos de reformas estructurales que se habían asumido. Es el caso, por ejemplo, de la reforma de la carta orgánica del BCRA, que por ahora sólo obtuvo media sanción en el Senado, y de la norma del Congreso que prohibió las ejecuciones hipotecarias, la cual requirió un «waiver» (perdón) por parte de la institución internacional.

Por ahora, no hubo demasiados datos de la misión del FMI respecto de cuáles serán las exigencias que se pondrán sobre la mesa para la firma del nuevo acuerdo. Uno de los puntos más complejos pasa por el superávit primario, que deberá comprometer el gobierno para los próximos años.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, defiende la idea de que el mismo se ubique entre 3% y 3,5%. Sin embargo, en el FMI creen que tendría que ubicarse por lo menos en 4%, es decir un nivel más cercano al que cumple Brasil.

Por otra parte, también se pondrá sobre la mesa la necesidad de avanzar con la reforma del sistema financiero, un nuevo esquema de coparticipación federal y poner en marcha los mecanismos necesarios para garantizar la seguridad jurídica. Asimismo, estará en juego el esquema de reestructuración que sufrirá la deuda pública.

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