19 de junio 2003 - 00:00

Argentina avanza a una moneda común

Asunción - Uno de los temas clave, pero que pasó inadvertido es el arancel cero para los bienes de Capital. En realidad, la madre del problema es la volatilidad monetaria de la región y por eso se decidió comenzar a estudiar la propuesta argentina de una moneda común.

La Argentina en 2001 solicitó un permiso especial para reducir el arancel externo común de 14 a 0 por ciento para la importación de bienes de capital debido a la devaluación del real brasileño. Dijo que a fin de 2003 lo volvería a colocar en el nivel anterior, con lo que los bienes de capital producidos en Brasil no tendrían arancel y los del resto del mundo 14%. De esta manera, el país quedaría condenado a crecer con tecnología brasileña que no es, precisamente, la mejor del mundo.

• Excepciones

Ahora, cuando se negocie la unión aduanera, la Argentina buscará que los aranceles de bienes de capital se mantengan en cero con algunas excepciones.

«Somos conscientes de que el Mercosur atravesó una crisis de confianza. Somos conscientes de que internamente existieron restricciones impuestas por la discrepancia en las políticas macroeconómicas y también por abruptos cambios en la paridad de las monedas», dijo ayer Néstor Kirchner.

«Pueden, al respecto, contar con nuestra más decidida participación para este proceso de consolidación, pueden también contar con nosotros para trabajar sobre el perfeccionamiento del arancel externo común», de entre 14% y 15%, añadió.

Más gráfico fue su colega de Chile, Ricardo Lagos: «¿Qué sacamos con tener aranceles comunes entre todos si un país devalúa su moneda en 100 por ciento? Esos sí son terremotos».

Chile tiene los aranceles más bajos de la región y la moneda menos volátil.

Para evitar las fluctuaciones a las que tanto teme Lagos, la Argentina propuso la creación de un Instituto Monetario que inicialmente coordine políticas monetarias, y en el futuro diseñe una moneda regional única.

Para ello propuso que se cree el Instituto Monetario del Mercosur (IMM) que elaboraría un plan de acción. La propuesta es que el IMM se dedique a «diseñar políticas concretas de integración monetaria».

Una de sus tareas primordiales será «la creación y administración de una primera emisión de una moneda común». Esta primera emisión sería de 3% de la base monetaria conjunta, aproximadamente. Este porcentaje equivale alrededor de u$s 1.000 millones. Para tener una moneda común el bloque debería firmar un acuerdo detallando qué déficit fiscal se puede tener, como ajustar sus políticas económicas, etc., como hizo la Unión Europea en el Tratado de Maastricht. Pero como todos los países del Mercosur están monitoreados por el FMI, los acuerdos firmados con el organismo deberían servir como base ya que no permite excesos fiscales.

La moneda se utilizaría para turismo y comercio exterior. Es decir cualquiera de los países del Mercosur debe aceptar esta nueva moneda como propia.

La moneda cotizará respecto de un tipo de cambio de referencia (TCR) que será un mix entre el dólar y el euro.

La nueva moneda tendrá un respaldo de 50% de lo emitido en divisas que aportarán los cuatro países en forma proporcional. Su valor se sostendrá con la compra y venta de divisas por parte de los bancos centrales de los países del Mercosur.

El IMM coordinará la impresión de los billetes y monedas.

Los bancos centrales deberán adecuar sus normas para darle curso legal a la nueva moneda.

El proyecto que fue desarrollado por el canciller Martín Redrado puede ser estudiado en los próximos 60 días. La incógnita es saber si el entusiasmo por esta nueva moneda permanece en el futuro.

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