El gobierno decidió ayer no girar u$s 2.900 millones al Fondo Monetario, por lo que amplió el default argentino. Ya lo estaba con acreedores privados, estuvo el año pasado en mora con el Banco Mundial por pocas semanas y ahora el propio FMI es el afectado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por más que se llegue rápido a un acuerdo, se pierde cada vez más credibilidad en la palabra argentina. Son precisamente el FMI, el Banco Mundial y el BID los que otorgan créditos a países cuando nadie (bancos e inversores) presta. Y lo hacen a tasa subsidiada.
Recién por la noche el gobierno informó las razones de la decisión, argumentando que no podía «comprometer» 25% de las reservas (en realidad, es poco más de 10% porque la diferencia surge de superávit fiscal).
Como se preveía, no hubo impacto en mercados, con dólar cerrando a $ 2,97 sin cambios.
Dejá tu comentario