Argentina y Brasil cada vez más lejos
Tanto Néstor Kirchner como la cúpula de la Unión Industrial Argentina tuvieron un día difícil en Brasilia. El Presidente debió cenar con Hugo Chávez luego de que el vicepresidente venezolano calificara a EE.UU. de «estado terrorista» (Kirchner busca la ayuda de Washington ante el FMI). Por su parte, el anfitrión, Lula da Silva, le avisó que no eliminará las ayudas del Estado y del oficial Banco de Desarrollo (BNDES) a la industria brasileña. Hace algunos días, Lula había declarado que Kirchner «puede nombrar al técnico de la Selección», ante la queja del presidente argentino, velada en trascendidos periodísticos, de que los brasileños quieren todos los cargos en organismos internacionales.
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Al arribar
anoche a
Brasilia, el
presidente
argentino,
Néstor
Kirchner,
fue recibido
con honores
militares.
Bielsa, entregado a los brazos del ala «carnalista» de la Cancillería, espera que el desinterés de los Estados Unidos en modificar el orden actual del Consejo de Seguridad frustrará las expectativas brasileñas. En Itamaraty, todo un sector ligado a Fernando Henrique Cardoso cree que esto es lo que sucederá y que, por lo tanto, Amorim está pagando costos en sus relaciones con los países vecinos, reabriendo embajadas en Africa que ya se habían cerrado, para conseguir un objetivo por ahora inalcanzable. Entre los ejemplos que enumeran esos diplomáticos disidentes está la derrota brasileña en la OMC: el candidato Luiz Felipe de Seixas Correa quedó derrotado y ahora Brasil debe dar su voto al uruguayo Carlos Pérez del Castillo. Seixas será trasladado de Ginebra a Berlín a llorar su amargura. A la OMC, que es donde se discuten las salvaguardas y quejas del comercio internacional, será destinado Clodoaldo Hugueney, un diplomático del PT de propensiones nacionalistas y antinorteamericano.
Sobre otras expansiones de la pretensión de liderazgo brasileño seguramente habrá bromas y quejas mezcladas esta tarde, en el encuentro Kirchner-Lula. El brasileño estuvo desdeñoso con su colega la semana pasada, cuando le comentaron que Kirchner suele decir que «Brasil quiere poner todos los cargos que haya en disputa en el mundo». «Si él quiere, puede poner al técnico de la Selección», le contestó el sindicalistapresidente. Respecto del protagonismo de Brasilia en la crisis ecuatoriana que terminó con el gobierno de Lucio Gutiérrez, ayer llegó la primera factura: el ministro de Economía de la administración de Alfredo Palacio le reclamó al ministro de Industria, Luiz Furlan, u$s 250 millones para obras de infraestructura de su país.
Amorim recibió anoche a los argentinos que iban adelantándose al arribo de Kirchner con declaraciones amistosas. Dijo que las disidencias con la Argentina se deben a que es una relación intensa y que «los verdaderos problemas son los de comercio». En relación con esto, anoche se adelantaba a este diario desde Brasilia que «el gobierno de Lula no va a eliminar, ni mucho menos, las verdaderas asimetrías de que se queja la Argentina: la competencia entre estados por subsidios y el financiamiento del BNDES».




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