Aún con descanso prima el malhumor

Economía

Tal vez como reflejo al mal humor del viernes, las bajas en Asia fueron significativas, aunque menguaron cuando le llegó el turno a las bolsas europeas. Claro que con Londres y Nueva York fuera del escenario lo prudente es no darle mayor importancia a lo acontecido, porque hoy todo podría darse en un sentido contrario, o tal vez profundizarse.

No olvidemos que los volúmenes operados en todos los mercados (bursátiles, cambiarios, dinero, commodities, derivativos, etc.) fueron ayer sensiblemente inferiores a lo normal. De todas formas hay que tomar en cuenta que el dólar retrocedió ayer frente al euro (al punto más bajo en casi un mes) y otras monedas, según se decía, por temor al derrumbe en los precios de las propiedades de los norteamericanos que se conocería hoy. Aunque también influye en esto cuestiones más palpables, como es el hecho que el diferencial de tasas entre los treasuries a dos años y los eurobonos alemanes favorece a estos últimos con 1,77 por ciento anual.

Si (las expectativas acerca de) las autoridades monetarias del viejo continente fuesen a reducir el costo del dinero a fin de impulsar sus economías y las del nuevo las incrementasen para frenar la suba de precios, tal vez el diferencial tendría una dirección contraria. Pero la situación es justamente la opuesta y parece difícil encontrar algún motivo que justifique no colocar dinero en alguna Europlaza y hacerlo en Nueva York. A esta altura no sorprende si decimos que la merma del dólar estuvo acompañada de un incremento en el precio del petróleo (los problemas en Nigeria y la renuencia de la OPEP a incrementar la producción, no son novedades para nadie), el oro, la plata y un sinnúmero de otros commodities. En definitiva nada nuevo sucedió ayer, al menos nada de relevancia para los propietarios de la Norteamérica corporativa. El consejo, si cabe, sigue siendo entonces el mismo: no confiarse y no confiar sobre todo en aquéllos que pretenden " vendernos" un mundo ideal.

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