7 de julio 2008 - 00:00

Avatares en Japón

  • Más de 20.000 policías sellaron ayer la remota localidad montañosa en el norte de Japón que recibirá a partir de hoy a los líderes de las ocho mayores potencias del mundo, como precaución ante las anunciadas protestas antiglobalización. Japón prohibió los vuelos sobre una parte de la norteña isla de Hokkaido, a la cual el presidente estadounidense, George W. Bush, llegó ayer para tres días de reuniones en el aislado pueblo de Toyako, frente al lago Toya, situado en el cráter de un volcán. Cientos de manifestantes organizaron protestas por segundo día consecutivo en Sapporo, a 150 kilómetros de Toyako, la ciudad más cercana al área de la cumbre.   

  • El presidente de México, Felipe Calderón; y de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, asistirán a la reunión que los líderes del G-8 celebran desde hoy en Japón, en medio del estancamiento que registra la economía mundial. El panorama económico mundial empeoró rápidamente desde que el año pasado, Calderón y Lula da Silva se reunieron en la ciudad alemana de Heillingen con los presidentes de las naciones del grupo G-8. Entonces, aún no había surgido la crisis hipotecaria en Estados Unidos, y con el precio del petróleo a 70 dólares, casi la mitad de lo que cuesta ahora, tampoco se preveía la crisis alimentaria que amenaza la estabilidad política de los países más pobres.

  • El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, declaró que «el Ejecutivo está preocupado por el aumento de los precios y en los límites de los instrumentos a disposición, será hecho todo lo posible para combatir el alza». Agregó: «Si habrá estratos de la población que deben ser ayudados, los ayudaremos». Berlusconi habló durante una rueda de prensa en Tokio antes de partir hacia Toyako para participar en la cumbre del G-8. El aumento de los precios será «el tema que se impondrá» en las labores del G-8, y los países más ricos del mundo tienen que saber encontrar «una receta para limitar las especulaciones», dijo el primer ministro italiano.   

  • Los operadores del mercado de carbono y los partidarios de proyectos de energía limpia tienen pocas expectativas por una declaración fuerte sobre el cambio climático en la cumbre del G-8 y están más atentos a quién gana la elección de Estados Unidos en noviembre. Dicen que no esperan acuerdos en Toyako que hagan historia sobre las metas de reducción de emisiones fijas. Pero algunos esperan que los líderes apoyen con fuerza a la energía renovable como forma de lucha contra las emisiones del gas invernadero, a las que se atribuye el calentamiento global.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar