Cristina de Kirchner tuvo ayer una baja importante en la agenda de encuentros bilaterales con presidentes que tenía armada para Nueva York. El italiano Silvio Berlusconi decidió finalmente no viajar a Estados Unidos por problemas en su país con la crisis en Alitalia, su línea aérea nacional en quiebra. Quedaron así pendientes sólo el encuentro de mañana con José Luis Rodríguez Zapatero y de hoy con el primer ministro de Marruecos. La reunión con Berlusconi era la piedra fundamental de la estrategia del gobierno para conseguir más apoyo político en Europa en la negociación por el pago al Club de París, un intento del que también participa Zapatero. Pero además sería inevitable que Berlusconi pusiera sobre la mesa las presiones de los bonistasitalianos que no aceptaron el canje. A pesar del anuncio del gobierno aquí de la oferta de los bancos que los representan, quedó trunca esa negociación con el italiano. Ayer, Cristina de Kirchner había pasado otro de esos exámenes: recibió en el hotel a Hans Fischer, el presidente federal de Austria, con el que también habló del pago al Club de París.
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El canciller Jorge Taiana se encargó también ayer de aceitar las negociaciones con el Club de París, pero esta vez con Alemania. Como Angela Merkel decidió no viajar a Nueva York, Taiana se reunió con Frank Steimeier, ministro de Relaciones Exteriores de ese país. «Antes te anuncié que le íbamos a pagar al Club de París, ahora vamos a estudiar una operación con los bonistas», le dijo el canciller a quien puede ser candidato por la socialdemocracia en las próximas elecciones. «Son buenas noticias», se llevó Taiana como respuesta.
Carlos Fernández llegará hoy a Nueva York junto con el secretario de Financiamiento, Héctor Lorenzino. Para el gobierno será un alivio: después de haberse quedado en Buenos Aires para pulir el anuncio de la reprogramación de vencimientos y la operación para canjear los bonos que mantienen los «holdouts», ahora deberá liberar a Cristina y Néstor Kirchner de seguir explicando las alternativas de esa operación, con detalles técnicos que le resultan tediosos a la delegación en Estados Unidos, a bancos de inversión y la prensa en general.
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