• Si hay algo que sorprendió a la comitiva oficial del encuentro de ayer con el alcalde gobernador de Berlín o «burgomaestre», fue su conocimiento detallado de la interna bonaerense, que por lo visto ya ocupa también escaparates europeos. Según contaron testigos del encuentro, el socialdemócrata Klaus Wowereit no dudó en comentar o, más bien en aseverar, al saludar a la esposa del presidente Néstor Kirchner que, por lo que sabía, la senadora Cristina Fernández «tiene buenas chances de ganar» en las legislativas de octubre.
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• No bien llegó a Berlín el avión presidencial alquilado, tras 13 horas de vuelo, Cristina Fernández de Kirchner apenas pasó por el hotel Regent y partió a recorrer la ciudad guiada por un chofer, y sin que sus colaboradores le pudieran seguir el rastro. Las mayores inquietudes turístico culturales provinieron de parte de la senadora, que se mostró especialmente interesada en las explicaciones brindadas por el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, sobre la histórica Puerta de Brandeburgo, durante el primer acto de la gira. El jefe comunal cruzó con los Kirchner la puerta que fuera símbolo de la Guerra Fría, y luego se trasladaron juntos al Ayuntamiento Rojo (municipalidad), ubicado en pleno este de Berlín, donde firmaron el Libro de Oro de la comuna.
• Para el alcalde Wowereit, «esta visita reafirma la amistad de Berlín con la Argentina». Este amigo de Aníbal Ibarra maneja no sin dificultades la capital alemana, que tiene un agujero financiero considerable. Wowereit, socialdemócrata como el canciller Gerhard Schröder, admitió en plena campaña electoral de 2001 una frase célebre: «Soy homosexual y está bien así». No sólo fue electo, sino que ello le dio más prestigio en una ciudad que hace alarde de su progresismo.
• Una vez finalizado el protocolo, la pareja presidencial partió rumbo al Museo Judío y, más tarde, recorrió la Topografía del Terror, una galería de imágenes de poco más de cien metros, ubicada sobre los restos del muro que dividía la ciudad, que a la vez fue construido sobre los cimientos del que fuera el cuartel general de la Gestapo hitleriana. En ese centro, inaugurado hace más de un año, se puede conocer con cierto detalle el entramado judicial de las cortes del pueblo de Hitler y la actuación de los jueces nazis, muchos de los cuales siguieron en funciones durante décadas pese a haber firmado sentencias aberrantes, y la mayoría de los cuales quedó impune.
• El recorrido de Kirchner y su esposa continuó por Potsdamer Platz, un centro de edificios ultramodernos construido durante los últimos años, en las inmediaciones del vacío arquitectónico y espiritual que dejaba el muro en su trazado. A lo largo de la caminata presidencial algunos jóvenes se acercaron para pedir a Kirchner su rúbrica sobre fotos del mandatario argentino. Consultados por este diario, los jóvenes dijeron ser «coleccionistas de autógrafos».
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