Los ministerios de Economía y Trabajo justificaron que el aumento salarial de 50 pesos no traerá consecuencias negativas para la economía, afirmando que no tendrá costos laborales reales extras para el sector privado, aumentará el consumo en unos 1.748 millones de pesos que se transformarían en «$ 4.074 millones por efecto del multiplicador económico», lo que «aumentaría la demanda interna» y así favorecería la reactivación, ya que «el PBI se incrementaría en «1,2%». Se reconoce, sin embargo, que no será la solución para la salida de la recesión y que tendría efectos laborales «nulos». Además, se afirma que la medida tendría un efecto inflacionario de 0,8%.
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Las conclusiones generales del trabajo son las siguientes:
• Con el aumento de 130 pesos desde enero de 2003 y de 150 desde abril, el salario promedio para el sector público crecería a 850 pesos; mientras que por efectos inflacionarios, y de mantenerse hasta octubre del próximo año, se ubicaría luego en los 812 pesos mensuales.
• Este aumento no experimentaría un incremento significativo en el costo laboral real, como no lo fue tampoco el anterior incremento de 100 pesos, en buena medida por su carácter no remunerativo.
• La tesis del trabajo es que los efectos inflacionarios del primer semestre del año pasado se cubrían con los 100 pesos de incremento aplicados desde junio; mientras que los 50 pesos extras cubrirían la inflación del resto de 2002 y del primer semestre de 2003.
• En total, y tomando la masa de asalariados privados que potencialmente deberían recibir este dinero, habría un aumento de 1.748,4 millones de pesos en la masa de ingreso anual que estaría disponible para el consumo.
• Aplicando el multiplicador económico, este aumento incrementará la demanda agregada de bienes y servicios finales en $ 4.074 millones. Comparando con un PBI estimado de $ 337 millones, representaría una suba de 1,2% anual.
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