13 de marzo 2008 - 00:00

Baja por copiar lo peor de todo

Baja por copiar lo peor de todo
A mediodía, cuando el Dow trepaba 1,2% (las empresas hipotecarias, más de 3 por ciento), especulábamos con comenzar esta columna mencionando que desde noviembre el mercado no había experimentado una suba de tal magnitud. Es cierto que el dólar retrocedía casi 1 por ciento (al cierre, 1,25%) y que el arranque bursátil había sido en baja, pero esto último se disculpaba con el sainete de la renuncia del gobernador de Nueva York -acaparó casi tanto interés en Wall Street como el juicio contra O.J. Simpson-y las mermas del sector de telecomunicaciones y energía (el crudo caía a u$s 107,5).

Para las dos de la tarde tuvimos que mutar por la idea -el Dow estaba neutro-de que los inversores habían entrado en un "wait and see" ("aguardar y observar") frente a la última estratagema de la Fed. Por ese entonces el petróleo comenzaba a ganar terreno (trepó a u$s 110,2 y cerró en u$s 109,92), pero las empresas vinculadas seguían en baja -ya hemos hablado del tema de los márgenes de ganancias-y sin más razón que los cuestionamientos de Merrill y Goldman a los efectos que tendrá la estratagema sobre la economía real, los papeles financieros comenzaron a retroceder ( terminaron el día 2 por ciento abajo y el subsector hipotecario 4 por ciento). Para cuando sonó la campana de cierre, viendo cómo el Dow retrocedía 0,38 por ciento a 12.110,24 puntos, no nos quedó más remedio que pensar que tal vez se repita lo que vimos luego de las subas del 17 de agosto y del 23 de enero, que fueron rápidamente fagocitadas por la crisis. Ojalá no sea así, pero la renuencia que se percibió entre los inversores particulares y los hedge funds para ingresar al mercado sugiere que la Fed no ha podido calmar las aguas. Esta desconfianza tienen algún asidero si pensamos que la estratagema es conceptualmente similar a la que años atrás adoptara el presidente del banco central de un país cada vez más inmerso (¿sumergido?) en el Tercer Mundo: don Domingo Felipe, quien como Ben, supo transformar su entidad de prestamista de última instancia en prestamista de primera instancia.

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