Baja del riesgo-país se detuvo ayer por los hechos políticos
Siguió ayer la baja del riesgo-país, 0,22%, a 911 puntos, aunque la jornada en los mercados estuvo caracterizada por una clara tendencia negativa a última hora. A mediodía, el riesgo-país había descendido a 885 puntos, pero el temor en grandes inversores a una crisis política por el caso armas gradualmente fue haciendo trepar este indicador. El título público "vedette" del mercado, el bono Global 2008 en dólares, cayó 1,13%. El poco serio proyecto de Diputados, adelantado por este diario, de subir aportes patronales a privatizadas, AFJP, bancos y supermercados, hizo bajar las acciones. El Merval clausuró con un retroceso de 0,8%, con $ 19 millones operados. Las dudas entre operadores anoche pasaban por si la Argentina, como sucedió con el blindaje, iba a desperdiciar el buen clima que dejó el megacanje, por complicaciones en la política.
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• Subloques
Los «talibanes», es decir el núcleo crítico del menemismo, llamaban continuamente por teléfono desde el Hotel Presidente, o visitaban las oficinas cada tanto, como lo hizo Alarcia en varias ocasiones.
Uno de esos casos fue el de Lelia Chaya, que en entró al despacho y le dijo a Roggero: «Romero ordena solidaridad». Se refería a Juan Carlos, su jefe y gobernador salteño.
«¿Ahora nos piden solidaridad? Por qué no se acuerdan cuando Corach decía que Fernando de la Rúa era mejor candidato que Duhalde», le tiró el bonaerense Dámaso Larraburu.
Precisamente una de las razones por las que el bloque PJ no pudo acordar un pronunciamiento de apoyo a Menem fueron las declaraciones de Alarcia culpando a Ruckauf de estar detrás de las desventuras de Menem.
Un episodio aparte se vivió en la reunión de bloque con Cristina Fernández de Kirchner, la única legisladora que no parecía entristecida por la situación. La legisladora quiso entrar al bloque pero su comprovinciano Nicolás Fernández la convenció de que no era el mejor día para hacerlo. Su natural oposición al menemismo hubiera desatado una batalla campal.
Miguel Angel Toma tuvo también lo suyo: no bien llegó a la oficina de Roggero un grupo se le tiró encima pidiéndole datos, en la creencia de una cercanía personal con Urso. «Yo no sé nada, se los juro, me informo por los diarios», se defendía.
Hacia la tarde nadie dudaba en el bloque PJ que Menem estaba a punto de ir preso. Los senadores del PJ al mismo tiempo presionaban por teléfono para movilizarse al Hotel Presidente, tampoco con mucho éxito.
Después los presentes entraron en una larga discusión sobre la estrategia mediática del menemismo y criticaron el haber creído en algún momento que la presencia de Jorge Asís y Eduardo Menem en los medios podía alcanzar para contrarrestar los ataques al ex presidente. Cuando el televisor les comunicó que Urso denegaba una postergación de la declaración y confirmaba la citación para hoy a las 10, los diputados comenzaron a desconcentrarse.




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