1 de febrero 2002 - 00:00

Banco Central fracasó otra vez para frenar el dólar

El dólar cerró a $ 2 a pesar de que el Banco Central intervino en el mercado con u$s 35 millones. Esta vez elevó el precio de la intervención, ya que a la tarde colocó divisas en los bancos a $ 1,75 para que éstos las vendieran a $ 1,80. En las casas de cambio, el dólar llegaba en ese momento a $ 2,10. Hubo colas de hasta cuatro cuadras para comprar a ese precio. Ante esta demanda la mayoría de los bancos oficiales y algunas casas de cambio decidieron vender no más de u$s 300 por persona. Nada desalentó a los compradores, ni siquiera que a las 15 se accionaran automáticamente las puertas de la casa central del Banco Nación, dejando a cientos de personas afuera de la entidad. Tuvo que intervenir la Policía para calmar el enojo de los que golpeaban las macizas puertas de acero queriendo hacerse de dólares. Pero la insistencia tuvo premio: a las 15.20 esas puertas se reabrieron y la jornada terminó en calma. Con el cierre de ayer, la brecha entre el dólar libre y el oficial quedó en 42%, lo que aumenta el malhumor de los que tienen plazos fijos en divisas porque ven cómo se licuan con una pesificación a $ 1,40.

En la City hubo largas colas para conseguir dólares más baratos
En "la City" hubo largas colas para conseguir dólares más baratos
El dólar ayer cerró a $ 2, en una jornada donde la ira del público fue soportada por la banca oficial y algunas casas de cambio que decidieron vender la divisa en cupos.

En el exterior, era difícil entender una cola de cuatro cuadras para comprar u$s 300 por persona a $ 1,80. Un cable de una agencia extranjera pintaba un panorama de país desabastecido al hablar de colas para comprar un puñado de dólares. Si no fuera que el motivo de tamaña fila era la compra de divisas, la crónica bien podría servir para describir el racionamiento de país que está en guerra o sale de ella.

Las versiones sobre la inminente flotación del tipo de cambio continuaron alimentando el deseo por la divisa norteamericana. En las principales casas de cambio, la divisa llegó a negociarse a $ 2,10, aunque finalmente cerró a $ 2.

Desde las primeras horas de la mañana, una gran cantidad de ahorristas se volcó a comprar dólares ante los trascendidos de que el gobierno planea acelerar los plazos para liberar el tipo de cambio. Las nuevas medidas que se anunciarán mañana no despiertan la confianza del público, que se refugia en el dólar y no está convencido de las bondades de la economía pesificada, a pesar de las apelaciones patrióticas que se escuchan para justificar la medida.

Se trata de un acto reflejo de una sociedad experta en defenderse ante la inestabilidad. Razona en términos de dólar y no se equivoca. Presume que tanto la unificación del tipo de cambio como una flexibilización del «corralito» financiero, previa pesificación de los depósitos, podrían gatillar una escalada de la moneda estadounidense. Pero también jugó a favor del aumento del billete verde el hecho de que alguna parte del público comenzó a cobrar ayer el sueldo de enero y, como era de esperarse, se volcó a la compra de dólares.

Ayer la divisa subió 2,5% y, en lo que va de la semana, acumula un alza de 5,5%.

El Banco Central supo desde el inicio de la jornada que soportaría otro día agitado. Pero sus esfuerzos (a pesar de que enmendó algunos errores del día anterior) fueron vanos ante la fuerte demanda de dólares. La entidad que preside Mario Blejer intervino en dos oportunidades abasteciendo a aquellas instituciones que mantuvieran un precio de venta al público que no supere 5 centavos el precio al que le vendían. La primera intervención fue no bien comenzó la jornada, inyectando fondos en partidas de u$s 500.000 a $ 1,65 y se le vendían al público a $ 1,70. Pero, sobre el mediodía, lanzó un comunicado telefónico avisando a las entidades financieras que por la tarde vendería dólares más caros, a $ 1,75, para ser colocados a $ 1,80, tal como finalmente ocurrió a las 14.30. El aumento, lejos de alentar a la gente a que venda dólares, hizo crecer la ansiedad de los compradores.

El Central creyó que, con esta estrategia, captaría una mayor proporción de compradores y lograría un control más preciso de la divisa estadounidense, al acercarse a los precios que se manejan en el mercado. Este intento le costó u$s 35 millones de sus reservas repartidos en una intervención de u$s 10 millones a la mañana y otra de u$s 25 millones a la tarde.

• Mal humor

Las colas ocupaban hasta cuatro cuadras, integradas por malhumorados clientes al saber que se restringía el cupo de venta de divisas. Así y todo, soportaron estoicamente la espera, hasta que a las 15 se accionaron automáticamente las puertas de la casa central del Banco Nación y dejaron afuera a centenares de personas que acometieron la misión imposible de querer ganarle al mecanismo de cierre haciendo uso de la fuerza. Irónicos aplausos, mezclados con insultos de todo calibre y una sensación de vejación, fueron el escenario de este cierre de puertas con la Policía intentando controlar a los más exaltados. Veinte minutos más tarde, se reabrieron las puertas y se reanudó la venta de divisas. La normalidad volvió, pero el malhumor siguió instalado.

La brecha entre el dólar oficial y el libre llegó a 42,8%, lo que muestra el fracaso del Banco Central para apostar contra la gente que tiene la desventaja de no poseer efectivo para comprar todas las divisas que desea.

Tamaña diferencia no sólo desincentiva a los exportadores a liquidar sus ventas al exterior, sino que también irrita a los ahorristas en dólares, que ven que sus depósitos están pesificados a $ 1,40 y agrandan la pérdida en dólares. Un depósito a plazo fijo de u$s 10 mil se transforma en el mercado libre en u$s 7.000, si pudiera disponer del efectivo.

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