Ante el gran temor por la caída de la actividad económica y comercial, los bancossalieron a recortar drásticamente el financiamiento aun de cortísimo plazo a empresas. En las últimas semanas algunas entidades privadas no escatimaron esfuerzos para asegurarse la devolución de líneas concedidas a clientes: comenzaron a solicitar garantías hipotecarias para mantener abierto un financiamiento que es en general a sola firma.
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Descontar cheques y otro tipo de documentos en entidades se transformó casi en una tarea imposible. Las entidades, que venían alargando los plazos, tomaron como decisión no estirarse más allá de 20 o a lo sumo 30 días ante la percepción de riesgo crediticio creciente. Nadie quiere quedar mal parado frente al aumento de la morosidad que se avecina ante una cadena de pagos que cada día luce más trabada.
No es casualidad que en noviembre las líneas que muestran mayor caída sean las dirigidas a empresas: los adelantos en cuenta corriente muestran una reducción de 6%, lo que implica una reducción neta de $ 1.000 millones en apenas 30 días. Esta es la suma, en definitiva, que las empresas tuvieron que devolverles a los bancos para cancelar líneas. Y es plata que deja de circular porque las entidades prefieren mantener todo el colchón que sea posible ante el deterioro económico.
Una parte de este fenómeno es responsabilidad de la crisis financiera internacional (que se sintió en todos los mercados), pero en el caso argentino la reestatización de las AFJP generó una dura repercusión entre los inversores y en el sistema financiero.
Las tasas de interés no hacen otra cosa que reflejar este clima enrarecido. Tuvieron una disminución desde los picos máximos de octubre, pero quedaron de todas formas en niveles elevados. Para grandes ahorristas, los plazos fijos encontraron un nuevo piso en 18% anual.
Y un crédito a treinta días para empresas de primera línea que había llegado a 37% ahora pasó a 30%. Como consecuencia, las pymes que descuentan cheques en los bancos no se financian a menos de 35%, y en el mercado una tasa normal para este tipo de operaciones es de 40% anual.
Estudian alternativas
Con este panorama, comenzaron a analizar en el gobierno distinto tipo de alternativas para que retorne el crédito a las empresas. Una idea ya avanzada es que los plazos fijos que efectúe la ANSeS (y que hasta ahora realizaban las AFJP) se dirijan a aquellas entidades que comprometan un crecimiento del crédito a empresas. También se analizan distintas fórmulas para canalizar parte de los $ 30.000 millones que el Estado mantiene en el Banco Nación.
En los últimos veinte días crecieron las empresas que se sentaron a renegociar el vencimiento de sus líneas crediticias con los bancos. «Nosotros también tenemos problemas con nuestras cobranzas. Si encima me apuran en cancelar financiamiento no puedo seguir operando», explicaron en los últimos días muchos ejecutivos a los bancos con los que operan. En los bancos la orden es reducir el riesgo todo lo que sea posible, es decir, achicar líneas de financiamiento, pero sin llegar al extremo de ahorcar a los clientes. En el circuito comercial, en tanto, se derrama también este encarecimiento del dinero. Las grandes compañías optaron por el recurso clásico: alargar los plazos de pago a sus proveedores, que de 45 o 60 días en muchos casos pasaron a más de 90 días. Y se rumoreó en las últimas horas que las grandes cadenas de supermercados harían lo propio en los próximos días: se llegó a mencionar la posibilidad de extender hasta 150 días el pago a proveedores.
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