21 de abril 2003 - 00:00

Bancos y telefónicas son los que más perdieron en 2002

Las empresas vinculadas a los servicios, los ganadores de la década pasada, serían las más perjudicadas a partir de la salida de la convertibilidad, mientras que las dedicadas a la exportación y la sustitución de importaciones tendrían un panorama más prometedor, según la estructura de deuda. La conclusión parte del último informe preparado por la Fundación Capital que dirige el economista Carlos Pérez. Aclara que, sin embargo, la situación generada por el fin de la convertibilidad provocó «que la falta de financiamiento y la incertidumbre reinante afectara a todos los sectores por igual».

Según la Fundación Capital, «un aspecto fundamental que surge en los balances de la gran mayoría de las empresas es el alto endeudamiento en moneda extranjera». En este esquema, las empresas dedicadas a los servicios públicos que enfrentan un importante stock de deuda que contrajeron para financiar inversiones como la telefonía, la energía eléctrica y el gas, son las que peor situación financiera presentan. Como, además, la mayor dificultad que presentan las empresas argentinas es la depresión del mercado interno, y como las empresas de servicios dependen exclusivamente de este mercado, la situación de estas compañías termina de completar su panorama negativo.

En este sentido, las empresas que más habrían perdido durante el año pasado son los bancos y las telefónicas. En el primer caso, la crisis financiera fue terminal, mientras que en el segundo caso se dio «la combinación letal compuesta por altas deudas en dólares y tarifas pesificadas».

•Perjudicados

También el informe señala que luego de la devaluación de comienzos de 2002 y por el consecuente cambio en los precios relativos, se generó una situación donde los sectores vinculados a la producción de bienes no transables, sobre todo los servicios, resultaron los más perjudicados. Sin embargo, «se configuró una nueva estructura productiva, donde los sectores que comenzaron a ganar terreno son aquellos orientados a la exportación y la sustitución de importaciones».

Esta situación comenzó a verse más clara a partir del último trimestre de 2002. En ese período, las empresas de servicios públicos (gas, energía eléctrica y telecomunicaciones), «que durante mucho tiempo fueron considerados los negocios menos riesgosos, hoy se encuentran muy endeudadas y completamente dependientes de un mercado interno hoy muy deprimido». Otros sectores también golpeados son, al analizar la situación de su deuda y según el trabajo de la Fundación Capital, el automotor, «que intenta vincularse al mercado externo a partir de la producción de autopartes» y el bancario, «por la crisis financiera».

Por el lado de los que mejor reaccionaron al nuevo contexto económico están los petroleros, siderurgia y metalurgia, papel y celulosa, agro y textil. Estos sectores «se vieron beneficiados por la devaluación, ya sea mejorando su competitividad como incentivando la sustitución de importaciones».

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