''Bicentenario será velorio: nos superan Brasil, Uruguay y Perú''

Economía

«No hay que jugar al canibalismo político.» Para el director de FIEL, Fernando Navajas, esta frase describe el actual contexto económico y político que está transitando la Argentina: entre el conflicto con el campo, los empresarios que en vez de mejorar la productividad piden una moneda devaluada sin prever una espiral salarios-inflación, y la manipulación abierta del IPC por parte del gobierno.

Por eso, durante el diálogo que mantuvo con Ambito Financiero, este economista recibido con honores en la Universidad de La Plata en 1978 y con un doctorado en Oxford reclama que «es poco recomendable para el futuro del país especular con la pérdida de poder del Ejecutivo».

Periodista: ¿Confía en el nuevo Indice de Precios al Consumidor (IPC) que se publicará a partir del mes que viene?

Fernando Navajas: Este índice va a ser tomado y evaluado en sus propios términos y como cualquier índice oficial. Eso no dice mucho, lamentablemente. Desde luego que se van a tomar otras fuentes privadas, que van a proliferar si sigue este vacío institucional. Hoy se puede construir una bomba nuclear en una cocina y un IPC en una notebook. Sólo hace falta organizar la información dispersa y aplicar una metodología coherente.

P.: ¿En qué cifras está la inflación en lo que va del año y cuánto se proyecta para todo 2008?

F.N.: Está en 8% acumulado en cuatro meses, más del doble de lo que tuvimos en igual período de 2005, para elegir un momento en que no había controles directos. El número final de 2008 está abierto porque ahora estamos viendo que hay más de un equilibrio posible. Lo que sí podemos decir es que la inflación anual va a ser mayor, va a tener mayor variabilidad y va a tener un componente de persistencia o inercia más alto. Estas tres variables son diferentes y la atención a veces se fija sólo en el nivel, olvidándose de los otros dos. Los mayores shocks que está sufriendo la economía y la mayor discrecionalidad e intervención gubernamental van a hacer que la inflación sea más volátil y difícil de predecir. Por otro lado, la mayor inercia (cuanto de la inflación de cada mes se explica por el dato anterior), que según mis estimaciones definió un nuevo escalón a mediados de 2007 hace curiosamente más predecible a la inflación. Al mismo tiempo la hace más letal.

P.: ¿Es la inflación el principal problema que tiene el gobierno?

F.N.: Sí, hoy es el principal problema porque ya ha desarticulado el modelo post-2002 y va camino a dejarlo en knock out técnico. Va a significar el abandono, por la fuerza, de la política de tipo de cambio real alto y estable y luego va a debilitar las ventajas fiscales y comerciales del mismo. Es decir, va a desnudar las falencias estructurales y la ausencia de reformas que mejoran la productividad genuinamente.

  • Trabajar duro

    P.: ¿Cómo se podría morigerar?

    F.N.: Trabajando duro por varios trimestres desacelerando en gasto público, haciendo una política financiera más ortodoxa y trabajando duramente con políticas de ingresos sobre las expectativas. Hoy esto puede hacerse con un costo visible y menor a la alternativa de una estanflación por las malas. Además, las condiciones externas favorables no generarían dudas sobre la tasa de crecimiento a largo plazo. Diferente sería con un shock externo negativo.

    P.: ¿Qué piensa de las retenciones?

    F.N.: Las retenciones tienen que ver con mayor recaudación y con atenuar el impacto de los precios internacionales en el costo de vida. El que diga que hoy la economía argentina podría o debería funcionar sin retenciones está equivocado. Otra cosa es lo que vemos desde marzo pasado, que fue un «juego de ultimátum» desproporcional, que no funciona en la práctica. Esto agigantó como nunca el poder de rechazo y libertad negativa de amplios sectores.

    P.: Los industriales piden que el peso se deprecie aún más frente al dólar, ¿cree que esta política es viable para la Argentina en este contexto inflacionario?

    F.N.: Creo que dentro de poco no lo van a pedir más como lo hacían antes porque se van a dar cuenta de que la espiral salario-precios nos lleva al desastre. Van a defender un tipo de cambio que no se pase al otro lado y van a hacer hincapié en que todo depende de la productividad y de las reformas requeridas para que eso ocurra. Es que no hay otro camino para lograr un bienestar perdurable.

    P.: ¿Recomendaría una reducción en el tipo de cambio para ayudar a calmar la inflación?

    F.N.: Eso ya está ocurriendo ahora. Con lo que no estoy de acuerdo es con bajar el tipo de cambio nominal y pensar que eso es todo. Hay varios episodiosen el baúl de la macroeconomía argentina para mostrar que eso es ilusionismo puro.

    P.: ¿Qué perspectivas ve hoy para la economía interna?

    F.N.:
    Son buenas si se corrigen los errores y se logra organizar un modelo económico moderno para manejar una expansión económica controlada. Creo que es poco recomendable jugar al canibalismo político y especular con la pérdida de poder del Ejecutivo. Nos va a ir mal por ese camino. Lo que no me deja dormir es la sensación de que perdemos el tren y que el bicentenario va a ser un velorio viendo cómo nos pasaron por arriba México, Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay.

    Entrevista de Laura Costa
  • Dejá tu comentario