El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) va a comenzar a definir el programa 2008-2011 para la Argentina y ya dejó bien claro que la energía es una de sus preocupaciones principales. «Se prevé que se prestarán al menos u$s 6.000 millones para todo el período y que 70% de dicha cifra se destinará a energía, tecnología y competitividad», dijo ayer Eugenio Díaz Bonilla, director ejecutivo por la Argentina y Haití del BID.
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Las declaraciones formaron parte del ciclo de conferencias ECON 2007 que organiza la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y que finalizará hoy. Bajo el título «Nuevo rol de los Bancos Multilaterales de crédito en Argentina», no sólo disertó
Bonilla, sino también Axel Van Trotsenburg, director del Banco Mundial para el Cono Sur, y Oscar Tangelson, secretario de Política Económica (ver aparte).
Si algo quedó claro en el debate es que la preocupación en la Argentina ahora es distinta de la que existía en 2001-2002, cuando reinaba la crisis. La inquietud principal yace en fomentar la inversión y la calidad del gasto, además de lograr un mayor valor agregado y competencia internacional a través de la capacitación de la población.
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