El ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, opinó ayer que está garantizada la provisión de gas desde Bolivia para el nordeste argentino, pese a la crisis política que vive el país vecino por la renuncia del presidente, Carlos Mesa.
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«Estamos comprometidos con el gobierno de Formosa y todo el NEA a traer el gas, más allá de las dificultades políticas que hoy pasa nuestro querido y hermano país de Bolivia», dijo De Vido. Aseguró que «vamos a estar al lado de ellos para poder materializar las exportaciones de gas a la Argentina y poder dar servicio a todo el país, pero especialmente al Nordeste».
El ministro dijo también que el gobierno argentino mantiene una comunicación inmediata con las autoridades bolivianas, incluyendo a los representantes del Congreso del país vecino que deben decidir la forma en que continuará el proceso democrático de ese Estado.
Sin embargo, y más allá de las declaraciones de Julio De Vido, tanto Evo Morales como Felipe Quispe, los dos dirigentes indigenistas que llevaron con sus protestas y cortes de rutas a la renuncia de Mesa, declararon que entre las medidas que reclaman figura la suspensión total de las exportaciones de gas a todos los países (incluyendo la Argentina) hasta que se debata una nueva ley.
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