Bonistas podrían embargar fondos

Economía

El proyecto de ley que reforma la carta orgánica del Banco Central está hoy congelado en el Congreso. Pero no sería por mucho tiempo. Además, trascendió que podría elaborarse uno nuevo apuntando a «corregir los vestigiosde la década del 90» como señalanlos legisladores kirchneristas. Las consecuencias para el país no serían menores. Quienes están más ansiosos porque la iniciativa se convierta en ley son los fondos buitre, ya que los habilitaría a embargar reservas del Banco Central. Pierden todos en realidad: los países con entidad monetaria alineada al gobierno de turno son los que tienen más alta inflación.

El intento de modificar la carta orgánica del Banco-Central, por parte de diputados del oficialismo, pone al descubierto la idea que el Poder Ejecutivo Nacional tiene acerca de la función que debe cumplir la entidad en este nuevo modelo económico. Pero más allá de que muchos economistas opositores se rasguen las vestiduras al opinar acerca de los negativos efectos que traería una reforma de estas características, lo cierto es que varios de los cambios que se proponen no modificarían de manera sustancial las funciones que ahora ejerce el Central.

Las modificaciones al artículo 3 de la carta orgánica no alteran el escenario actual, ya que éste establece como «misión primaria y fundamental del Banco Central la de preservar el valor de la moneda, de un modo consistente con las políticas orientadas a sostener un alto nivel de actividad y asegurar el máximo empleo de los recursos humanos y materiales disponibles, en un contexto de expansión sustentable de la economía». Así, no harían más que blanquear el funcionamiento de este organismo que ha perdido parte de su autonomía desde la reforma de 2003.

El principal interrogante que plantea el proyecto, más allá de que haya sido frenado por ahora, no es que parte de las reservas del BCRA -que conduce Martín Redrado- se utilice para algunos proyectos de inversión públicos, como podrían ser gastos en infraestructura o la compra de la petrolera YPF por parte del Estado. En verdad, lo que genera incertidumbre es que la posibilidad de que parte de esos fondos que se transfieran al Tesoro nacional sea embargada por los bonistas que no entraron al canje de la deuda y que podrían accionar contra el Estado nacional.

  • Posibilidad

    La posible transferencia de parte de los u$s 38.400 millones que posee el BCRA al Tesoro nacional plantea un caso diferente del de la cancelación de la deuda con el FMI que se realizó en enero de 2006. En este caso, las reservas que se utilizaron para cancelar deuda con ese organismo eran inembargables, ya que se realizó un pago desde el Banco de Basilea a distintas cuentas del FMI. En cambio, si se produjera un traspaso de parte de las reservas internacionales al Tesoro, existiría la posibilidad de que esos fondos puedan ser embargados.

    Otro de los párrafos de las modificaciones a la carta orgánica manifiesta que «resulta una paradoja, entonces, el hecho de que, para el cumplimiento de la tarea de preservar el valor de la moneda, el Banco Central quedase privado, en ese contexto de política económica, de la mayor parte de los instrumentos usuales de política, más allá de los asociados a su rol de superintendencia de bancos en orden a preservar la salud del sistema financiero». Aquí hay que detenerse en el análisis, porque el BCRA luego de la reforma de 2003 puede utilizar todos los instrumentos de política económica sin ningún tipo de restricción, pero lo que las autoridades han hecho es ser muy cautas en el uso de esos instrumentos.

    Como ejemplos se pueden citar:

    1) el BCRA dejó de utilizar el año pasado el sistema de metas de inflación y lo reemplazó por el seguimiento de la evolución del agregado M2 o la evolución de la cantidad de dinero logrando que el aumento de la tasa de inflación no constituya un cepo para la emisión monetaria por parte de las autoridades;

    2) el adelanto de las utilidades del BCRA realizadas en febrero pasado por unos $ 1.000 millones que se contabilizaron como ingresos extras en las cuentas fiscales del Tesoro nacional y que le permitieron al gobierno mostrar un superávit primario mayor.

    Estos dos casos constituyen un claro ejemplo para demostrar la relación con el gobierno que tiene el BCRA.
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