El Fondo Monetario le rindió tributo a Guillermo Calvo en un evento que sorprendió por el número y lo variado de los asistentes: durante 48 horas desfilaron por el edificio del organismo internacional en Washington economistas como Edmund Phelps, Stanley Fischer (ahora devenido en ejecutivo del Citigroup), John Taylor (subsecretario del Tesoro norteamericano y quien compartió con el agasajado varios años de docencia en la Universidad de Columbia), Guillermo Perry (Banco Mundial), Ricardo Haussman (Harvard University) entre otros provenientes de América latina y Europa. De la Argentina: Roque Fernández, Pablo Guidotti, Juan Pablo Nicolini, Andrés Neumeyer y Federico Sturzenegger.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Varios datos surgieron de esta cumbre de economistas el jueves y viernes últimos. El más comentado por los asistentes fue la nueva moda, en realidad es un «revival», de los bonos indexados por inflación. México acaba de hacer una nueva emisión a 20 años a sólo 4,5% anual, Chile lo hizo ya con la conocida «unidad de fomento» y Uruguay, país que ya en materia de manejo de deuda dejó varias lecciones positivas. Que los países emitan deuda en su propia moneda es el objetivo principal, para lo cual, en papeles a largo plazo se hace necesario introducir la indexación. La novedad aportada en esta discusión en Washington y en la experiencia de México, por ejemplo, es que los nuevos papeles tienen jurisdicción legal en Nueva York. Esto para no caer en las experiencias de los '80, y anteriores inclusive, como fueron los aquí conocidos «VANA» o Valores Nacionales Ajustables con jurisdicción legal local y al entrar el país en cuestión en problemas de pago se caía en el «vale todo» (no se cumplía lo pactado, se canjeaba por otros papeles de menos valor y otros vicios) y sus tenedores se quedaban sin mecanismos legales para accionar.
Ahora ¿por qué la « calvomanía»? El economista argentino es considerado por sus aportes, como uno de los más influyentes de los últimos 25 años en macroeconomía. Es lo que decía la invitación del FMI a los participantes. Hasta podría ser candidato al Premio Nobel por sus aportes. «Para todos Stanley Fischer Guillermo Calvo John Taylor los temas que encaré me inspiré mucho en la experiencia argentina», dijo el agasajado. Por ello es que los experimentos de diferentes gobiernos sobre manejo de deuda, tipos de cambio, solvencia fiscal, flujos de capitales fueron tópicos habituales de sus trabajos. «Lamentablemente se lo sigue inspirando», comentaban en el evento.
• Reformas
John Taylor habló sobre las reformas necesarias para hacer frente, utilizando un término de Calvo varios años antes, los «sudden stops», o «paro repentino» en los flujos de fondos a los mercados de capitales. Puso acento el Nº 2 del Tesoro norteamericano en lo que deben ser los contratos de títulos de la deuda y sus cláusulas para que faciliten el proceso de renegociación. El norteamericano Stanley Fischer insistió con la importancia de reformas institucionales para hacer frente a ese «paro repentino» con un análisis empírico sobre lo que sucedió en todos los países emergentes. Calvo, precisamente, acompañado por Carmen Reinhardt y Leo Leiderman -presentes en el evento-fue el primero en hablar en los '80 de los efectos que tendría la globalizaciónen los mercados de capitales.
Otro tema desarrollado hace varios años por Calvo y del que se habló en Washington, pero con actualidad en la Argentina, es el denominado «miedo a flotar» que tienen los países. Dejó al desnudo con su trabajo, que la mayoría de gobiernos ( incluso del mundo desarrollado) que tienen régimen de cambio flotante, en realidad no lo poseen, no permitiendo variaciones hacia arriba o hacia abajo, con fuertes intervenciones. Tienen un cambio fijo. Para ello, toma en cuenta las variaciones de reservas, volatilidad de las monedas, tasas de interés entre otras variables. La Argentina, obviamente, es un ejemplo del «miedo a flotar».
Se habló además de su trabajo en 1978 en el que dejó su huella sobre lo que llamó «inconsistencia temporal» para explicar lo que sucedía en América latina. Esa corriente de pensamiento fue seguida curiosamente luego por economistas de países desarrollados. Hablaba de las promesas de inflación que hacía el gobierno, luego no se cumplían, comienzan los problemas de falta de credibilidad y lo obligan a «atarse las manos» para recuperar confianza (como la convertibilidad en la Argentina).
Dejá tu comentario