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Expresó que «algunos confunden estudios o análisis, o también proyectos en notas o de resolución que puede elaborar algún área del gobierno con medidas que ya están tomadas». Puntualizó: «No habrá ningún cambio en las medidas de ahorro programadas a la fecha».
La semana pasada, el gobierno puso en marcha un sistema por el cual los grandes usuarios deberán contratar energía por fuera del sistema eléctrico nacional para cubrir la demanda que supere la registrada en 2005.
El esquema adoptado genera interrogantes, especialmente cómo se garantizará a los grandes usuarios igual cantidad de potencia que en 2005 si el resto de los consumidores sigue aumentando el gasto.
Esto puede haber alimentado la versión de que se impondría un plan de ahorro más severo a hogares, y pequeñas y medianas demandas. Por otra parte, en mayo la Secretaría de Energía había elaborado dos resoluciones que finalmente no se aplicaron en las que se contemplaban: la utilización de equipos por fuera del sistema para los grandes usuarios (tal como se dispuso en los últimos días) y un nuevo PUREE más severo y con vigencia nacional, porque hasta ahora el programa sólo se aplica en las concesiones de las tres distribuidoras eléctricas que están bajo la jurisdicción del Estado nacional (Edenor, Edesur y Edelap).
Como, según señaló De Vido, no habrá plan más fuerte de racionalización para hogares y demandas inferiores a 300 kilovatios para el próximo verano, se agrava la preocupación sobre el abastecimiento. Ya la demanda del millón y medio de acondicionadores que se incorporaron el año pasado significa un consumo de potencia semejante al de las centrales Puerto y Costanera, si todos los aparatos se encienden simultáneamente.
Si ingresara ahora otra cantidad similar de esos electrodomésticos a la demanda energética en todo el país, podría haber este verano problemas de diversa índole: falta de electricidad por carencia de generación o fallas en el transporte de alta tensión por sobreexigencia. Por otra parte, se multiplicarían los problemas en los cables de distribución, que todos los veranos ya sufren el sobrecalentamiento por las altas temperaturas y el mayor consumo.
El gobierno se enfrenta así al dilema de aplicar castigos o subas de tarifas a sectores de la población con los que quiere mantener buena sintonía, o deberá sufrir las consecuencias de cortes de luz imprevistos, que también derivan en costos políticos.




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